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EL CABALLO Y EL SELLO

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TREN TALGO

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El 21 de agosto de 1941 el ingeniero español Alejandro Goicoechea realizaba con éxito la prueba de una estructura singular de tren guiado: una armadura articulada de vagones, sustentada por triángulos en cuya base se apoyaba el vértice del siguiente triángulo y servía  de soporte a unas ruedas independientes. Nacía una nueva concepción del tránsito ferroviario.

Poco después, comienzos del 42, el proyecto que parecía poco convencional fue presentado por el inventor a J.L.Oriol y Urigüen quien creyó en la viabilidad de darle aplicación industrial y explotación comercial a la original concepción del nuevo tren que Goicoechea apuntaba. En octubre de 1942 quedó constituida la sociedad TALGO, término cuyas  siglas recogen la denominación del invento, iniciales  de sus creadores y las  de su impulsor financiero: TREN ARTICULADO LIGERO GOICOECHEA ORIOL.  Desde aquellos inicios hasta hoy la historia del TALGO es una mejora continuada que ha convertido esta invención española exportada y fabricada en España, en una de las opciones más claras para los trenes del futuro, incluidos los de ALTA VELOCIDAD

Con esta emisión quiere el Correo español, de siempre tan vinculado al ferrocarril, conmemorar el centenario del nacimiento de don Alejandro Goicoechea Omar, ingeniero militar, nacido en el Elorrio hace cien años, fallecido en 1984.  Dedicó su vida, su obra y su ingenio al desarrollo del ferrocarril. Su invento compite en igualdad con las más avanzadas tecnologías que no son sino fruto de su idea inicial.

Buen merece el inventor y el invento este sello que se añade a una temática ya bien conocida del filatelista.

 

CENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSE MARTI

 

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Hijo de la Revolución francesa son los movimientos independistas que, de manera desigual, afectan a los países colonizadores; los fuertes como Inglaterra  y Francia los soportan hasta bien entrado el siglo XX y a la vez propician los que contribuyen a debilitar las naciones como España que atraviesan, amén de guerras intestinas, dificultades económicas que le impiden mantener su antiguo imperio colonial, que la sangra en hombres y pertrechos en guerras de antemano perdidas; añádase el afán de las recién nacidas tallos americanos de USA, de heredar una labor de siglos.

En las guerras coloniales españolas se produce un fenómeno curioso: a la par de los insurrectos que combaten van caudillos criollos, hijos de españoles, formados intelectualmente en España, apadrinados y financiados por españoles en razón de paisanaje, amistad o familia. Como ejemplo valgan Simón Bolívar, ya puesto en sello, y José Martí del que recuerda esta emisión el centenario de su muerte. Martí nació en La Habana en 1853, de padre y madre españoles, levantinos de origen y de escasos recursos con la ayuda de amigos y familiares pudo sufragar sus primeros estudios y a la vez sus escritos que le llevaron preso a la isla de Pino y deportado a España.

Aquí encontró cobijo en casa de un amigo asturiano, Valdés, indiano acomodado que pago sus estudios superiores y le transitó por París, Londres y Nueva York, siempre defendiendo en sus escritos la independencia de Cuba, que consideraba su tierra, como articulista político y ensayista del mismo género.

De su calidad de poeta excelente, popular  en sus “Versos sencillos”, no cabe duda porque se siguen recitando y cantando.

Su muerte, cantada como heroica, en Dos Ríos en 1895, recuerda en cierto  modo la de Bobes, el León de los Llanos, alanceado por la espalda por uno de sus infieles.

El Correo recoge en esta emisión la figura de José Martí que forma parte de la historia de España.