LA BIBLIOTECA GIROLAMINI.

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Leer en la prensa que se ha cerrado una librería; que los recortes en los presupuestos perjudican a las bibliotecas públicas; que roban los libros que se exponen en la glorieta de un parque dedicada a un ilustre escritor no nos produce ya gran sorpresa. Pero si los titulares que nos brinda la prensa son éstos: “El robo del siglo”, “El expolio de la Girolamini”, “El escándalo del director cleptómano” “Escándalo por el robo masivo de libros antiguos”, ya causa verdadero estupor.

Porque la citada biblioteca es uno de los tesoros más importantes del patrimonio cultural europeo. Fue fundada por el beato Pedro de Gambacorta y fue abierta al público en 1586.Allí estaban ediciones centenarias de Aristóteles, Descartes, Galileo y  Maquiavelo. El suceso ha conmocionado bastante por el enrevesado tinte novelesco de esta historia.  Ha hecho revivir aquella otra de Umberto Eco en “El Nombre de la rosa”, aunque sin asesinato.

El protagonista del saqueo de la GIROLAMINI  ha sido su director Massimo Marino De Caro, un cleptómano.  La biblioteca albergaba unas 170.000 obras, entre las cuales se encontraban numerosos manuscritos, 120 incunables, 5.000  cinquecentinas y unas 6.500 canciones musicales del siglo XIV al XIX.

Tan inaudita sustracción de miles de libros fue detectada en marzo de 2012.  Entre los actores y cómplices del hurto figuran el padre Sandro Marsano, comisario de la biblioteca y conocido por misar en latín, una bella rubia ucraniana, dos  consejeros de Berlusconi y un perro.

Un profesor de Historia del Arte, Tomaso Montanari, acudía esta biblioteca para hacer consulta. Un día comprobó horrorizado ver varias estanterías vacías, libros apilados al azar y basura por el suelo. Este descubrimiento lo contó en un artículo y ello originó una reacción inmediata de la cultura italiana. El tesoro que albergaba la GIROLAMINI estaba en manos de Massimo Marino de Caro que carecía de los títulos académicos mínimos, pero si tenía conexiones con Berlusconi.  En el periódico Il fatto quotidiano Montanari puso en duda la idoneidad de De Caro. En una entrega del “El confidencial” he podido leer: “Nombrar para dirigir la institución ha sido como poner un queso delante de un ratón”. Y también añadía: “Detrás de un gran robo siempre está un gran marchante”.

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