MONASTERIO SANTA MARÍA DE LA RÁBIDA.

sellos-rabidaSu arquitectura hoy, produce desconcierto al visitante que llega. La estampa, bella, por andaluza y franciscana, de su blanca fachada, evoca más bien una construcción del siglo XVIII. El recorrido por sus interiores, nos conduce por una amalgama de estilos y épocas, que requieren una explicación. Esta es sencilla: el terremoto de Lisboa en 1755, que resultaría devastador en toda Andalucía Occidental.

De la construcción original, conocida por Colón, quedan en pie: los arcos de entrada en la portería, muros de la iglesia, capillas y el claustro mudéjar bajo. Este último, verdadera joya del mudéjar popular o franciscano, marca la pauta para imaginar el conjunto de la época del descubrimiento. El monasterio de la Rábida se alza sobre un “cabezo” o alcor en confluencia misma del Tinto-Odiel. Desde aquí, fundidas sus aguas, en el llamado Canal del Padre Santo, rendirán cauce en “la mar océana” tras doblar la barra de Saltes. Eran las “ocho de la mañana” de aquel memorable tres de agosto, anota Colón en su diario, cuando la flotilla descubridora alcanza este punto.

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En realidad, en este momento empezaba la aventura. El emplazamiento es ciertamente emblemático. Una de las salas se exhibe una serie de cerámicas encontradas en el lugar, que atestiguan  el paso de fenicios, romanos, almohades y visigodos.

De la arquitectura anterior, nos queda la que sirve hoy de puerta reglar (antigua entrada a la “Rabita” musulmana) el muro norte de la iglesia y la capilla donde hoy se venera la imagen de Santa María de la Rábida de los Milagros.

220px-Virgen_de_los_MilagrosLa leyenda es abundante, minuciosa y variada, incluso alcanza a la presencia misma de los franciscanos. Si es interesante puntualizar, que en la isla de Saltes, que hasta 1835 perteneció al Monasterio, pudo situarse la mítica Tartesos.

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Frescos de Vázquez Díaz

El establecimiento de la orden franciscana en la Rábida, históricamente, data de principios de siglo XV de 1492 es la bula de Benedicto XIII, que nos habla ya de la iglesia y convento. Este dato y la arquitectura, nos llevan a situar su fundación en torno a esa fecha. Dentro de la historia de la orden, pertenece a la reforma y, en esta, a los llamados eremitorios. Los franciscanos han sido, además de fundadores, únicos habitantes, con el solo paréntesis, que va desde la exclaustración a 1920, en la que produce el regreso de una comunidad, ejecutando el decreto de devolución a la orden franciscana, firmado por la regente María Cristina, el doce de Octubre de 1892, a propuesta del Cánovas.

Fuente: http://www.monasteriodelarabida.com

 

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Sala Capitular

 

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