ERA DEL DESCUBRIMIENTO. De la Enciclopedia Libre Universal. ( y IX)

EL DECLIVE DEL MONOPOLIO PORTUGUÉS.

La exploración y colonización portuguesas continuaron a pesar de la rivalidad con España. Los portugueses fueron los primeros occidentales que llegaron al Japón y establecieron comercio con él. Bajo el reinado de Manuel I la corona portuguesa inicio un ambicioso proyecto para poner bajo su dominio los territorios y rutas comerciales que habían sido declarados suyos. El plan consistía en construir una serie de fuertes que permitirían a Portugal controlar las principales rutas comerciales hacia Oriente. De esa forma, se establecieron fuertes y colonias en la Costa del Oro africana, Luanda, Mozambique, Zanzíbar, Mombasa, Socotra, Ormuz, Calcuta, Goa, Bombay, Malaca, Macao y Timor. Los portugueses también dominaban Brasil, que había sido descubierto en 1500 por Pedro Alvares Cabral y que quedaba en parte en la zona portuguesa según el “reparto” del Tratado de Tordesillas de 1494.

Portugal encontró dificultades a la hora de extender su imperio tierra adentro, más allá de las regiones costeras, en las cuales hubo de concentrarse. El tiempo demostró que el país era demasiado pequeño como para sostener la dotación económica y de hombres que eran necesarios para una empresa tan colosal. Las fortalezas establecidas por todo el mundo enfrentaban una falta de hombres y de equipamientos crónica. No fue posible competir con naciones más potentes que poco a poco fueron irrumpiendo en los dominios portugueses. Sus días cuasi monopolio comercial  con Oriente estaban contados. Le hegemonía portuguesa en Oriente fue quebrada por exploradores holandeses, franceses e ingleses, que no tomaron en consideración el reparto del mundo hecho por el Papa.

En 1580 el rey español Felipe II accedió también al trono portugués como heredero a la corona tras el fallecimiento sin descendientes de su primo Sebastián (Felipe II era nieto de Manuel I de Portugal) la combinación de ambos imperios era demasiado enorme como para seguir incontestada y también como para hacer frente al desafío de responder.

Algunas posesiones portuguesas se perdieron o quedaron restringidas por las colonias holandesas y británicas vecinas, principalmente en África Occidental, Oriente Medio y el Lejano Oriente. Bombay fue entregada a los ingleses en calidad de regalo de bodas. Las colonias en las que la presencia de los portugueses fue real (Macao, Timor Oriental, Goa, Angola, Mozambique, y Brasil) siguieron en manos portuguesas. Los holandeses llegaron a controlar casi la mitad de Brasil, siendo finalmente rechazados.

COMPETENCIA DE LAS NACIONES NOREUROPEAS. 

Los países no ibéricos no reconocieron el Tratado de Tordesillas, Francia, los Países Bajos (tras su dependencia de España) e Inglaterra contaban con una tradición marinera y pese a las prevenciones ibéricas, la nueva técnica y los nuevos mapas acabaron llegando al norte.

La primera de estas expediciones fue la de Juan Caboto, un navegante italiano, que había navegado con los castellanos, financiado esta vez por Inglaterra. Sería la primera de una serie de misiones francesas y británicas que exploraron América del Norte. En gran parte, España había ignorado la parte norte del Continente Americano ya que, pretendían encontrar el Paso del Nordeste y mediante el, tener acceso a las riquezas de Asia, no tuvieron éxito, jamás se descubrió dicho paso, pero las exploraciones revelaron otras posibilidades y a principios del siglo XVII empezaron a asentarse los primeros colonos del centro y el norte de Europa en la costa oriental de Norteamérica.

Fueron los países del norte los grandes rivales de los portugueses en África y en el Océano Indico. Los navíos holandeses, franceses e ingleses, empezaron a competir con el monopolio portugués, fundando fuertes y colonias propias. Poco a poco, aumentó el comercio de los países nórdicos sin que por eso disminuyese el comercio oceánico de portugueses y españoles.

Los recién llegados llegaban a rodear sus dominios más valiosos (como Hong Kong, frente a la colonia portuguesa de Macao). También les tomaron la delantera en la exploración de las últimas regiones desconocidas del Océano Pacifico y la costa este de América del Norte, que eran parte de la “zona española” del reparto del Tordesillas. Exploradores holandeses como Willem Jansz y Abel Tasman exploraron las costas de Australia (que los españoles buscaron y no habían conseguido encontrar). Mientras en el siglo XVIII, fue el marinero británico James Cook quien cartografió gran parte de la Polinesia.

EFECTOS SOBRE EUROPA.

Los efectos de la era de los descubrimientos, no tuvieron precedente. Durante milenios fue la economía del Mediterráneo la más vibrante del continente. Así regiones como Italia y Grecia habían sido las más ricas y poderosas, le siguieron los dominios árabes y después Portugal y España. A partir del siglo XIX la economía del Atlántico pasó a estar dominada por los estados de Europa septentrional como Francia, Inglaterra y Holanda, algunos de los cuales siguen siendo los mas prósperos y potentes del continente.

La etapa de las exploraciones fue seguida por la revolución comercial en la que el comercio transoceánico se generalizó. Las ciudades estado italianas perdieron su monopolio del comercio de Oriente, mientras que en los países del norte, los señores feudales fueron perdiendo su condición de clase más poderosa de la sociedad, siendo reemplazados por los comerciantes y mercaderes, como ya había ocurrido en la Europa del sur, varios siglos antes. Con el tiempo, Gran Bretaña, Francia y otros países, la  burguesía llegaría a hacerse con el dominio total del la política y el gobierno.

EL FINAL DE LA EXPLORACIONES.

Se dice que la época de las exploraciones acabó en el siglo XVII. Para entonces los navíos europeos estaban lo suficientemente bien construidos y existía una marinería lo suficientemente capaz de navegar hacia cualquier lugar del planeta. Naturalmente, las exploraciones siguieron. Los mares árticos y antárticos no se exploraron hasta el siglo XIX. También la penetración europea hacia el interior de continentes como Norteamérica y África fue más lenta de lo que fue la colonización de sus costas. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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