LEONARDO DA VINCI

Los especialistas en Leonardo da Vinci tienen que trabajar como detectives. Se ven  obligados a sacar información  de las pistas más insignificantes. Hace unos años, un investigador alemán reparó en una nota al margen que un florentino había introducido en su copia de 1503 de las cartas de Cicerón.

En una página  en la que el autor romano comentaba que el pintor Apeles “acabó la  cabeza y el busto de su Venus con la maestría más refinada, pero dejó el resto incompleto”, Agostino Vespucci, el lector florentino conectaba el pasado con el presente: “Leonardo da Vinci trabaja así en todas sus pinturas, como en el retrato cabeza de Lisa del Giocondo  y en el  de Ana , madre de la virgen”.

Veremos que hace en la  sala del Gran Consejo. Esta breve nota confirmaba que la protagonista de la infinitamente misteriosa Mona Lisa era Lisa de Giocondo, esposa de un rico mercader de seda y mostraba que los contemporáneos de Leonardo reconocían y debatían las particularidades del arte del del pintor.

WALTER ISAACSON. (Nueva Orleans 1952) sigue docenas de pistas para revivir a Leonardo.  Aunque da Vinci nunca dejó de escribir, fue muy poco lo que reveló directamente de su vida interior. Sin aspavientos y sin recurrir a Freud –aunque, por desgracia, Dan Brown aparece en una ocasión-, el autor   utiliza las contradicciones de su protagonista para darle humanidad y profundidad. El artista fue un dandi famoso por sus ropas de color rosa intenso, que a veces vivía en habitaciones llenas de cuerpos diseccionados. Era vegetariano y compraba pájaros para poder dejarlos en libertad, al tiempo que diseñaba máquinas para matar.

Mientras va tras Leonardo de un lugar a otro y de una ocupación a otra, la energía de Isaaccson jamás desfallece ni su curiosidad atenúa. Y otra vez descubre detalles sorprendentes y reveladores, como la desviación de la mirada que indica que el artista utilizo espejos para crear un maravilloso autorretrato , o las o vértebras humanas dibujadas con precisión y delicadeza.

Da Vinci encarna la creatividad de la “gente polifacética del Renacimiento” término que Jacob Birck acuñó para el genio y sus contemporáneos. En nuestros días es conocido sobre todo por ser el pintor Mona Lisa y La Última Cena. Sin embargo, cuando ofreció  sus sevicios a Lidovico Sforza, duque de Milán, prometia inventar puentes, cañones y máquinas de guerra.  Hasta el final de la carta no mencionaba que sabía esculpir y pintar.

Además, su dedicación a los temas relacionados con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas fue absoluta.  En sus cuadernos de notas registró los movimientos de toda clase de fluidos, desde el agua de los ríos hasta la sangre de la aorta (cuyo recorrido averiguó con siglos de antelación.  Diseñó máquinas para levantar pesos    enormes e hizo posible que el ser humano volase .

Además, demostró que, gracias a que era capaz de dibujar esas maravillas anatómicas y estructurales, veía con mas claridad  que los estudiosos y los médicos.

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