ALEXANDER VON HUMBOLDT

Naturalista y explorador alemán, nacido en Berlín (1769-1859). Recibió una excelente educación en el castillo de Tegel y se formo intelectualmente en Berlín, Frankfurt del Oder y en la Universidad de Gotinga.

Apasionado por la botánica, la geología y la mineralogía, tras estudiar en la escuela de minas de Freiberg y trabajar en un departamento minero del gobierno prusiano, en 1799 recibió en permiso para embarcarse rumbo a las colonias españolas de América del Sur y Centroamérica.

Acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, con quien ya había realizado un viaje a España, recorrió casi diez mil kilómetros en tres grandes etapas continentales: las dos primeras en Sudamérica, desde Caracas hasta las fuentes del Orinoco y desde Bogotá a Quito por la región andina, y la tercera por las colinas españolas en México.

A lo largo de estos viajes conoció a algunos destacados naturalistas hispanoamericanos, como José Celestino Mutis y Francisco José de Caldas. Como resultado de su esfuerzo, logró acopiar cantidades ingentes de datos sobre el clima, la flora y la fauna de la zona, así como determinar longitudes y latitudes, medidas del campo magnético terrestre y sus completas estadísticas de las condiciones sociales y económicas que se daban en las colonias mexicanas de España.

Entre 1804 y 1827 se estableció en Paris, donde se relacionó con las más insignes personalidades de la época (conoció entre otros a Simón Bolívar), cuya causa emancipadora apoyó) y se dedicó a la recopilación, ordenación y publicación del material recogido en su expedición, contenido todo él en treinta volúmenes que llevan por título “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”.

De entre los hallazgos científicos derivados de sus expediciones, cabe citar el estudio de la corriente oceánica de la costa oeste de Sudamérica, que durante mucho tiempo llevó su nombre, un novedoso sistema de representación climatológica en forma de isobaras e isotermas, los estudios comparativos entre condiciones climáticas y ecológicas y, sobre todo, sus conclusiones sobre el vulcanismo y su relación con la evolución de la corteza terrestre.

En 1827 regresó a Berlín, donde desempeñó un papel destacado en la recuperación de la comunidad académica y científica alemana, maltratada tras décadas de conflicto bélico. Fue nombrado  Chambelán del rey Federico Guillermo de Prusia y se convirtió en uno de sus principales consejeros, por lo que realizó numerosas misiones diplomáticas. En 1829, por encargo del Zar Nicolás I de Rusia, efectuó un viaje por la Rusia asiática, en el curso del cual visitó Dzungaria y el Altái.

Durante los últimos veinticinco años de su vida, se concentró principalmente en la redacción de Cosmos, monumental visión global de la estructura del universo, de la que en vida vio publicados cuatro volúmenes, confundidor (junto a Carl Ritter) de la geografía moderna, está considerado como uno de los últimos grandes ilustrados, con una vasta cultura enciclopédica, cuya obra abarca campos tan dispares como los de las ciencias naturales, la geografía, la geología y la física.

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