REAL FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA

La estatua de la fama en la Real Fábrica de Tabacos, Sevilla fue durante siglos el puesto al que arribaba los barcos que procedían de las indias, con sus valiosos cargamentos de oro y plata y con nuevas variedades de vegetales que revolucionaron la alimentación y costumbres de la época.

Así, la dieta europea se vio enriquecida con la incorporación del maíz, la patata, el tomate o la batata, además estaba el tabaco, que aunque no se comía proporcionaba (y sigue haciéndolo) pingües beneficios. Por ello, no es extraño que la primera fábrica de tabacos en el mundo se construyera en Sevilla.

En primer momento, los edificios que realizaban la manufactura del tabaco se encontraban dispersos por la ciudad, para reunirse más tarde en un único enclave, en la actualidad la Plaza de San Pedro. Sin embargo, pronto quedó pequeño el emplazamiento y hubo de buscarse una nueva ubicación. El lugar escogido fue extramuros de la ciudad, junto a la Puerta Jerez, en los terrenos conocidos como “de las calaveras” por haberse usado como cementerio en época romana.

Se inició su construcción en el año 1728, por parte de ingenieros militares procedentes de España y de los Países Bajos, concretamente Ignacio Sala, Diego Bordick y Sebastián Van Der Borcht. Este último fue el que la terminó en el año 1770, según se aprecia en las inscripciones de dos de los pilares del puente levadizo del lado oeste.

El edificio se extiende sobre una superficie de carácter rectangular de 185X147 metros, con ligeros salientes en sus ángulos, rodeado en tres de sus lados por un foso que lo aísla del exterior. Consta de dos plantas y entresuelos en las aéreas residenciales.

Arquitectónicamente, destaca su esquema general de aires renacentistas y estilo herreriano en su planta, patios y detalles de remate de las fachadas, las cuales están realizadas en cantarería y se encuentran enmarcadas por pilastras  que se elevan sobre un pedestal que recorre el inmueble. La fachada principal, actual sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla, se abre a la calle San Fernando y en ella se aprecia la influencia del estilo barroco, con una portada con dobles columnas a cada lado y en la planta superior, balcón balaustrado y remate con tímpano decorado con atributos reales. Por encima, se levanta la Estatua de la Fama y jarrones de azucenas, obras de Cayetano de Acosta, el mismo autor portugués de las fuentes de mármol blanco de los dos patios interiores y pináculos que decoran las cuatro esquinas del edificio.

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