LA PASIÓN ARTÍSTICA DEL REY FELIPE II

 

El monasterio  de San Lorenzo en el  Real de El Escorial fue mandado construir por Felipe II en 1562.  Cuando falleció el rey, en 1598, la obra ya estaba concluida.  En tan breve espacio de tiempo, un monumento de tan vastas dimensiones, posibilitó una unidad de lenguaje sin igual. Detrás de tan magna obra,  se encontraba el propio rey y los arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

El monasterio fue creado para ser panteón, basílica, palacio y biblioteca, y para su decoración se buscó lo mejor del siglo XVI: Patinir, Navarrete el Mudo, Pantoja de la Cruz, Sánchez Coello o Gerard David, además de El Bosco y Tiziano. Cuenta de ello lo dan “Los Libros de entrega de Felipe II”. El monasterio se convirtió así en el principal centro de obras de arte de la Europa del Renacimiento y el edificio del siglo XVI el mejor documentado de Europa.

El gran valor que aporta De El Bosco, a Tiziano. “Arte y maravilla en El Escorial” es que las obras se exponen en los lugares para los que fueron concebidas, lo cual hace que la obra de arte se reencarne y recobre sentido histórico.

El Bosco y Tiziano

En la Sala de Honores encontramos un espacio dedicado a El Bosco y a los pintores preferidos de Felipe II. Podemos contemplar diversas obras de caballete y las tablas “Ecce Homo” y “Cristo camino del Calvario”, de El Bosco.

El espacio de la Iglesia vieja está dedicado a Tiziano y a la influencia italiana, junto a la escuela flamenca de El Bosco y la española de Navarrete, el Mudo. Felipe II fue el mayor coleccionista de obras de Tiziano en la Europa del Renacimiento, y en la Iglesia vieja se conservan “El martirio de san Lorenzo” y una copia de “La sepultura de Cristo” y “La adoración de los reyes”. También aquí encontramos la serie de tapices “Paños de oro”, que formó parte de la decoración de la iglesia en algunos periodos.

La Galería de batallas.

En este espacio encontramos unos magníficos frescos que representan episodios bélicos: la “Victoria de San Quintín”, que tuvo lugar el 10 de agosto de 1557, festividad de San Lorenzo y motivo de la construcción del monasterio.

“La batalla de la Higueruela”, una victoria contra los infieles musulmanes; y la “Batalla de las Islas Terceras”, ganada por don Álvaro de Bazán, exponente de la guerra moderna en el mar.

Música y Liturgia

En el coro de la basílica se custodian libros de canto desde el siglo XVI: cantorales, pasionarios y los Libros de consagración de la basílica. El monasterio fue un auténtico archivo de la Contrarreforma, con su amplísima colección de relicarios, imágenes de santos, libros miniados, pinturas y esculturas.

Patio de los evangelistas

El “Patio de los evangelistas” es una de las grandes piezas arquitectónicas del edificio. El templete central, obra tardía de Herrera, está decorado con cuatro esculturas, de san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan, obras de Juan Bautista Monegro. Todo un conjunto en granito, mármoles y jaspes de diferentes colores.

Además de lo expuesto, no se pueden dejar de citar los tapices de Michel de Coxcie de la serie “La construcción del arca de Noé” y el cartón que representa la “Entrada de Noé” y “Los animales en el arca”, que se exhiben en el claustro alto. Tampoco la escalera principal, una de las primeras  mayores de estilo imperial construidas en el Renacimiento.

En los frescos de su bóveda, obra de Lucas Jordán, se representa la Gloria de la monarquía española, con temas como “La batalla de San Quintín”, o “La Gloria de la Casa de Austria”.

Puede decirse que el rey Felipe II ideó El Escorial como un auténtico parnaso en el que los mejores artistas de la época actuaron en su decoración y ornato. Un arte y maravilla que se puede contemplar hasta el día 14 del próximo mes de septiembre.

Fuente: Alfa Omega 2014

 

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BIBLIOTECA NACIONAL DE BRASIL.  

 

Ubicada en pleno corazón del centro histórico de Río de Janeiro , la Biblioteca Nacional de Brasil,  junto con el Teatro Municipal y el Museo de Bellas  Artes , forma uno de los más importantes conjuntos arquitectónicos de la ciudad, símbolos del modernismo del Brasil de los primeros años del sigño XX . 

                        INTERIOR DE LA SALA DE DEPÓSITO

Pero la historia de la Biblioteca Nacional, hoy en día la mayor biblioteca de toda Latinoamérica, se  inicia con la llegada de la corte  Portuguesa a Brasil en 1808, escapando de la invasión Napoleónica en Europa. 

En ese momento, entonces el Príncipe Regente Joao VI mandó llevar a Río de Janeiro toda la colección de la Biblioteca Real, que tenía su sede en el Palacio de Ajuda (Lisboa) formada por alrededor de 60.000 piezas, entre libros, manuscritos, incunables, mapas, monedas y medallas.

Las bibliotecas constituyen, desde los inicios de la civilización, un punto importante de desarrollo para las ciudades.  Toda gran urbe aspira a tener una gran biblioteca. Estos edificios representan el saber y el conocimiento, además de que sirven como depósito para conservar a buen recaudo el pasado y presente cultural de un territorio, un país o una lengua.

La casi mitológica Biblioteca de Alejandría, construida en Egipto durante el siglo III a.C. , destruida por un incendio unos 500 años después, es el primer ejemplo de ello. Esta biblioteca fue fundada por Ptolomeo I con el fin de ayudar al mantenimiento de la cultura griega en un territorio con una civilización tan conservadora como era la egipcia.