LA HISTORIA DEL SELLO CORUÑÉS

 

 

A Rowland Hill, un empleado del servicio postal inglés, se le ocurrió allá por 1840, que para que el cartero no se quedase sin cobrar al entregar una misiva (el franqueo corría a cuenta del destinatario), mejor curarse en salud y pagar el servicio por adelantado.  La ocurrencia se llamó sello y solo diez años después, el 1 de enero de 1850, el invento comenzaba a a circular en España , aunque con la efigie coronada de de la Reina Isabel II. 

Las estampillas, por supuesto, llegaron hasta A Coruña, pero el homenaje directo a la  ciudad no se produjo hasta bien entrado el siglo XX, en 1963. El pionero.  Fue Escudo oficial de A Coruña y apareció el 18 de marzo de ese año con una serie de  los emblemas de las capitales de provincia. El primer sello dedicado directamente a la ciudad reproducía su blasón, con las siete vieiras, la torre de de Hércules y el cráneo y las tibias a los pies del faro romano.

Su valor facial era de cinco pesetas de las de entonces, la tirada fue de cuatro millones de unidades y hoy solo se puede  encontrar en tiendas de filatelia. “Lo tengo que reponer constantemente, se vende muy bien”, afirma Rosa Palacios, de Filatelia Coruñesa. ”Lo compra la gente  de aquí y también y muchos que vienen de excursión, que pasan por Maria Pita y se quieren llevar  un recuerdo”, explica. Pero veinticinco años antes de que circulase el escudo hubo otro guiño especial dirigido a A Coruña.

En 1937, el nombre de la ciudad se coló en sellos de la época denominados “emisiones locales patrióticas”. Para conmemorar el primer año del nuevo gobierno nacional se sobrecargaron nueve valores de la serie  Cifras Cid e Isabel con la leyenda “La Coruña a Franco 18 de julio 1936”como el ejemplar de Isabel la Católica y la sobrecarga del nombre de la ciudad impreso por los talleres coruñeses Roel Homenaje al folklore. El traje personajes en históricos en A Coruña que logró colocar su  efigie en una estampilla para recorrer mundo en misivas o paquetes. 

Correos emitió el sello en abril de 1971 , unos meses antes de que se cumplieran tres años de la muerte del filólogo, historiador y ensayista Menéndez Pidal,  que también fue presidente de la RAE. Para pegar su busto en una carta había que abonar 15 pesetas.

La Legión. Es una de las múltiples conexiones entre el mundo de la filatelia y la ciudad de A Coruña. Porque un hombre nacido aquí, el general José Millán Astray (1879-1954), fue el que fundó el Tercio de Extranjeros. Cuando la Legión cumplió medio siglo de vida, en junio de 1971, salió una serie de cuatro sellos representando los tercios del cuerpo legionario: el Duque de Alba, el Gran Capitán, el Alejandro Farnesio y el Juan de Austria. Pegar los timbres costaba 1, 2, 5 y 8 pesetas, respectivamente.

La creadora de Marineda. Ella hizo famosa a su ciudad con el nombre artístico-literario de Marineda. A Coruña la inmortalizó en un sello que comenzó a circular a finales de enero de 1972. La estampilla de Emilia Pardo Bazán, que valía 15 pesetas, forma parte de la segunda remesa de personajes célebres que sacó Correos. La escritora, máximo exponente de la novela naturalista y del feminismo de su época, hoy también tiene casa museo en la ciudad que la vio nacer.

Día Mundial del Sello. Para conmemorar el de 1976, se emitió uno de tres pesetas que reproducía el de seis reales que se utilizaba en 1851 con la imagen de la reina Isabel II, de los primeros que hubo en España. La estampilla incluye un fechador en el que se puede leer Coruña y Galicia. Se imprimieron unos diez millones de unidades.

Con Naranjito. En 1982 llegó el primer, y hasta el momento único, Mundial de Fútbol celebrado en España. Correos puso en circulación el 13 de junio de ese año una serie de cuatro sellos en forma de dos hojas bloque en cuyos márgenes aparecían los escudos de las ciudades que eran sede del torneo. A Coruña fue una de ellas y aquí se jugaron tres partidos entre las selecciones de Polonia, Perú y Camerún.

Símbolo militar. La filatelia tiene otra referencia castrense de la ciudad. El Día de las Fuerzas Armadas de 1985 tocaba desfile en Galicia. En concreto en A Coruña, sede de la Capitanía de la Octava Región Militar. Para festejar la fecha, salió un sello de 18 pesetas que empezó a distribuirse el 24 de mayo. La estampilla reproducía  la fachada del edificio militar coruñés, con el escudo real y el reloj, que se encuentra en la plaza de Azcárraga, en la Ciudad Vieja, y que data del siglo XVII.

El pasado del puerto. La bahía herculina también tiene hueco propio en la historia postal. Surgió a raíz de la Exposición Filatélica de Ámerica y del siglo XVIII desde A Coruña a La Habana y otra de los Correos de las Indias, cuya base de escala era el puerto herculino.

La memoria de un artista. Es el más caro y uno de los últimos en entrar en el mercado postal. 1,85 euros vale estampar el correo con la obra El viejo y el pájaro, del polifacético artista coruñés Luis Seoane. El cuadro circula como estampilla adhesiva desde el 17 de octubre del año pasado.

 

Diario centenario. Un mes después que Seoane, en noviembre del 2003, apareció un sello dedicado a conmemorar el 120 aniversario de La Voz de Galicia, fundado en 1882 por Juan Fernández Latorre. Se emitieron 1.200.000 unidades con un valor facial de 0,26 euros cada una.

“Trazo de tiza”. Es la última serie con orígenes coruñeses emitida por Correos, que reúne cuatro viñetas del ilustrador Miguelanxo Prado.

Sin la Torre. Su silueta aparece en algunos sellos y en varios matasellos, pero no hay ni una sola estampilla con la torre de Hércules de protagonista. El símbolo más emblemático de la ciudad aún no tiene timbre propio. “Está bastante olvidada”, reconoce Antonio Lojo Pérez, presidente de la Sociedad Filatélica de La Coruña. Para recordarla, dedicaron la exposición del año pasado a apoyar la candidatura del faro romano milenario a Patrimonio de la Humanidad. El sello ya se lo han pedido a la Comisión Nacional de Emisiones Filatélicas, “pero la propuesta todavía no ha cuajado”.  

   

 

SELLOS QUE CUENTAN HISTORIAS

 

Voy a transcribir un reportaje de EL PAIS de 2014, en el que destaca en su presentación el nombre de GALICIA.

“Hubo un tiempo en que coleccionar sellos, o incluso  invertir en sellos, era lo más. A la filatelia y a la numismática, la afición por atesorar estampas poco comunes y viejas monedas, le han salido muchos competidores con las nuevas tecnologías y han ido perdiendo empuje hasta sonar a pasatiempo vetusto. Lo saben bien en el Círculo Filatélico de Ferrol, el primero de Galicia. Tienen 64 años de historia  y llegaron a contar 632 socios. Hoy resisten apenas un centenar, explica su presidente, Carlos Rey, “Antes no había canales de televisión”, bromea, afición que heredó de su padre. Reconoce que los que cultivan el coleccionismo postal son ya mayores que se van despidiendo sin relevo generacional.

De su empeño por mostrar la valía de los sellos como vehículo conductor de la historia ha nacido “Historia de Galicia a través da filatelia e numismática”, como han denominado a una exposición didáctica enfocada a escolares de 8 a 12 años pero al alcance de todos los públicos en el patio cubierto del centro cultural Torrente Ballester  de Ferrol. La historia del sello en España –el primero data de 1850, dice Rey, también es la historia del correo postal y una buena síntesis del desarrollo de un país a través  de sus medios de transporte y sus sistemas de gobierno.

La exposición se nutre de las colecciones voluntarias de los socios de Círculos .  Es la sima de algo más de 2.000 sellos y un centenar de monedas de distintas épocas –desde la prehistoria hasta el  primer aniversario de la muerte de Franco- que se expone en 4 vitrinas y 35 paneles del Torrente.”

Para llegar al final del texto escogido para esta entrada, tendría que copiar tres folios más. Y no quiero molestar. Porque yo estoy cansado de leer multitud de testos y textos de contenido adverso; pero lo que yo he transmitido hoy a mis seguidores tendrá buena acogida.

GALICIA (IX). SEGÚN ESPAÑA, MI PATRIA.

Halcón viajes editó una revista dedicada a GALICIA, la que me sirvió de ayuda para varias entradas de mi blog. Como cuento con un ejemplar de aquel libro que se utilizó de lectura en mi colegio de Primaria en 1937; se titulaba así: España, mi patria, de José Dalmau Carles y de Galicia leo lo que nos dicen de los celtas lo copio a continuación.

“Si la historia no arroja luz suficiente sobre el origen remotísimo de la población de Galicia, de esta hermosa región hispana llamada con razón la Suiza española, los nombres de la mayor parte de sus montes, ríos y lugares nos dirán que los celtas tomaron posesión de estas tierras encantadas.

Es indudable que los fenicios visitaron estas costas y también se cree que los griegos establecieron en ella sus colonias. Cuantas fuentes de riquezas el país atesoraba; lo cruzaron de caminos; explotaron sus arenas de oro, sus linos, su ganado, sus frutos y sus maderas; levantaron templos, murallas, termas y monumentos; construyeron puertos y edificaron nuevas ciudades : dieron, en fin, a Galicia, esplendor incalculable, y la Providencia quiso favorecer a esta región enviando al mismo apóstol Santiago, para que fuese la primera en conocer la luz del Evangelio.

Los suevos, en 409, construyeron aquí un vasto reino que llegó a extenderse hasta la Lusitania y la Bética y que años después, fue conquistado por el visigodo Leovigildo e incorporado a su corona. En 731 quedó el país quedó sometido a los musulmanes; pero pronto sacudió su yugo y formó parte de la corona de Asturias. Fernando I, Rey de León y Castilla erigió a Galicia en reino particular, cediéndolo con Portugal a su hijo García en 1060; en 1474, reinando los Reyes Católicos se constituyó el país civilmente y pasó a ser una de las provincias españolas, conservando el título de reino.

La condesa de Pardo Bazán, lector amigo, te ofrece un boceto incomparable de esta región bendita, donde, como dice su ilustre hijo el pulquérrimo don Manuel Linares Rivas, la gaita, la  eterna suspiradora da a los vientos y los vientos esparcen por montes  y valles , el eco del canto  de unos dioses que no supieron más que llorar o de unos mortales que no aprendieron a reír:

“La nota general distintiva del paisaje gallego en la placidez, dulzura y suavidad; algo que calma los nervios y convida al reposo y al ensueño grato. Sin embargo, cada una de las cuatro provincias gallegas ofrece un tipo de paisaje inconfundible con el de la demás. Pontevedra es risueña como una ninfa; Orense, montañosa, quebrada, encendida y coronada de pámpanos como una bacante; la marítima Coruña, mitad pez y mitad mujer, como las sirenas; Lugo, severa, apacible y frondosa como un huerto conventual.

Galicia tiene valles que son trasunto del paraíso terrenal y rías que penetran en su seno como brazos de zafiro; sierras abruptas donde tienen su guarida el jabalí y el venado, y costas bravías donde el mar se precipita rugiendo en insondables cavernas; montañas por cuyo horadado seno pasan ríos profundos, y costas en que oscila, al empuje de la marea, el colosal penedo, donde acaso celebró sus ritos el druida. Todo graduado, todo armónico, parece ser la divisa de la naturaleza gallega.

En su templado clima ostenta los productos de distintas zonas, y al lado del arce y del pinabete, del castaño y del nogal, se gallardean en sus jardines el limonero y el naranjo, la africana palmera y el plátano americano. No hay costa española cuyo mapa ofrezca a la vista tan caprichosas escotaduras y tan abrigados y hondos puertos como la gallega; no hay mar que rinda tan abundante tributo de exquisitos peces y mariscos sabrosos.” 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ,

 

POR LA GALICIA INTERIOR, PAÍS DE LOS MIL PANTANOS

Esta ruta recorre el corazón de Galicia por un itinerario muy poco conocido, que comprende el curso alto del río Sil y atraviesa la Sierra de Courel y los Ancares, dos de los más importantes ecosistemas gallegos de interés tanto ecológico como etnográfico.

La Galicia de “tierra adentro” es quizá la que ha conservado mejor sus tradiciones, como las relacionadas con el Carnaval o Entroido. Su patrimonio histórico se ve enriquecido por numerosos vestigios de los romanos que explotaron la riqueza aurífera de los ríos. La primitiva arquitectura popular forma parte del paisaje de esta zona, eminentemente agrícola y ganadera.

GALICIA (VIII). LA RIBERA SACRA Y LAS GARGANTAS DEL SIL.

 

La Ribera Sacra o Rivoira Sacrata se extiende desde los bancales vinícolas del Miño, en Ourense, hasta las angostas gargantas del Sil. Debe su nombre a los numerosos monasterios que se asentaron en esta zona entre los siglos X y XII.

Del pasado esplendor han quedado numerosos edificios medievales, principalmente románicos, aunque la monumentalidad de este recorrido está sobre todo representada en las profundas gargantas de Sil. Esta zona de la Galicia interior se ha convertido en los últimos años en un área de creciente interés turístico.

A la cordialidad de sus gentes y a la belleza del paisaje en estado puro, se uno la extraordinaria oferta de productos de origen agrícola y ganadero de calidad. A lo largo de este camino, nuestro compañero inseparable será el caudaloso río Sil, que en su tramo final, unos 50km antes de unirse con el Miño en Os Peares, labra en las rocas graníticas el espectacular cañón del Sil.

GALICIA (VII). LA COSTA LUCENSE, BELLA DESCONOCIDA

Esta ruta realza la Galicia sin etiqueta temática, la más alejada de las zonas turísticas y hasta ahora, la más desconocida.

Sin embargo, las rías que se extienden desde la frontera con Asturias, en Ribadeo, hasta la tranquila villa de Ortigueira, no solo poseen la belleza de cualquier otro rincón gallego, sino que además reúnen algunos de los entornos naturales mejor conservados a orillas del Cantábrico.

El atractivo de este itinerario está en la búsqueda de los rincones más recónditos, ya sean playas a pie de acantilados o pequeños templos cuyo perfil convive en armonía con las líneas de un paisaje agreste y misterioso.

 

GALICIA (VI).DE A CORUÑA, AL MIRADOR DEL ATLÁNTICO.

A Coruña, una de las ciudades más universales de Galicia, es el punto de partida de este itinerario que recorre parte de las Rías Altas y finaliza en un importante centro de peregrinación, que aúna fe y  cultura popular, San Andrés de Teixido.

A cuyo  santuario “Vai de morto quen non foi de vivo”, según dice el refrán. Desde el istmo arenoso, rodeado de mar, sobre el que se asienta  A Coruña, la ciudad custodiada por la torre de Hércules, y en dirección norte, ascenderemos hasta el mirador de Herbeira, posiblemente el alto más alto de todo el Viejo Continente.

GALICIA (V). RIAS BAIXAS, LOGOS SEMBRADOS DE ISLAS.

Dice la leyenda que aquí fue donde reposó Dios su mano al descansar el séptimo día, después de crear el mundo.

Bajo los surcos de sus dedos nacieron las cuatro rías esculpidas en granito, un paisaje irregular de extraordinaria belleza, originado por erosión de las mareas y los ríos que aquí desembocan. “Dan las Rías Bajas la impresión de lagos sembrados de islas”, decía Miguel de Unamuno.

Desde Baiona hasta Punta Carreiro, recorreremos las curvas de un paisaje de belleza desigual, protegido por un rosario de islas, verdaderos paraísos de aves marinas y también de bañistas.

GALICIA (IV). POR EL CAMINO DE SANTIAGO LUGAR DE ENCUENTRO

La ruta jacobea, “la más maravillosa aventura que un cristiano puede vivir antes de su muerte” en palabra de Dante, atrae cada año a millones de peregrinos.

Desde la primera peregrinación documentada en el 950, gentes de todo el mundo llegan a Compostela a pie, a caballo y hoy día también en bicicleta, todos, medios válidos para obtener la Compostela o indulgencia plenaria.

Las peregrinaciones hasta la tumba del Apóstol Santiago se sucedieron a lo largo de siglos, dando origen a nuevas ciudades y nuevas formas de vida y trabajo, fruto de intercambio comercial y cultural que promovían.

El camino más antiguo conducía a Galicia a través del puesto del Acebo y la Puebla de Burón, otros entraban por Ribadeo, pero todos desembocaban en el camino francés.  

 

GALICIA (III). UNA ACERTADA ASOCIACIÓN: COCINA NATURAL Y BUENOS INGREDIENTES

Para los gallegos, la comida y la bebida son auténticos elixires, lo que hace que la gastronomía sea uno de los grandes atractivos que ofrece la comunidad galaica a los visitantes.

La cocina gallega se caracteriza por ser una cocina pragmática y elemental, enraizada en una cultura ancestral, que combina el saber hacer culinario con los ingredientes de calidad, productos poco elaborados y apenas manipulados, sacados de la tierra y del mar.

Frente a las costas de Galicia, y en aguas aun más alejadas, los pescadores gallegos hacen uso de las artes pesqueras para atrapar a más de 70 especies de peces, moluscos y de mariscos. Mientras, en el interior, los gallegos se dedican al cultivo de verdura y fruta, a la crianza de cerdos, aves y vacas y exquisitos vinos y aguardientes regionales, que tanto llenan de orgullo a los gallegos.

Así pues, en Galicia existen dos tradiciones gastronómicas: la del interior, basada en carne de cerdo y de ternera, y la del litoral, protagonizada por el marisco, el pescado y la reconocida “caldeirada”.

GALICIA (II). UNA REGIÓN DE GRAN PERSONALIDAD FÍSICA Y NATURAL

Galicia, condicionada por la complejidad topográfica, la importante red hidrográfica y las influencias mediterráneas y atlánticas, constituyen una región con notable biodiversidad. El clima gallego, con lluvias abundantes en cada estación, con inviernos temperados y veranos fríos, corresponde, en general, a un clima tipo oceánico.

Las distintas especies arbóreas que ocupan el territorio galaico, de 30.000 km2, vienen a caracterizar, a grandes rasgos, las principales regiones bioclimáticas del continente europeo en la comunidad gallega, estas son: la euro continental, la euro mediterránea, la euro oceánica y la euro siberiana.

Galicia cuenta con una diversidad climática que determina la fauna y la flora de cada una de las zonas geográficas. El sistema fluvial galaico ha marcado el particular relieve de esta comunidad. Bajo un aparente suave relieve, se esconden profundas penetraciones marítimas (las rías) que marcan el agresivo litoral gallego.

Los ríos de Galicia, son caudalosos y por su disposición geográfica, dominada por el sistema Miño-Sil, permiten ser aprovechados para la energía eléctrica.