GALICIA (IX). SEGÚN ESPAÑA, MI PATRIA.

Halcón viajes editó una revista dedicada a GALICIA, la que me sirvió de ayuda para varias entradas de mi blog. Como cuento con un ejemplar de aquel libro que se utilizó de lectura en mi colegio de Primaria en 1937; se titulaba así: España, mi patria, de José Dalmau Carles y de Galicia leo lo que nos dicen de los celtas lo copio a continuación.

“Si la historia no arroja luz suficiente sobre el origen remotísimo de la población de Galicia, de esta hermosa región hispana llamada con razón la Suiza española, los nombres de la mayor parte de sus montes, ríos y lugares nos dirán que los celtas tomaron posesión de estas tierras encantadas.

Es indudable que los fenicios visitaron estas costas y también se cree que los griegos establecieron en ella sus colonias. Cuantas fuentes de riquezas el país atesoraba; lo cruzaron de caminos; explotaron sus arenas de oro, sus linos, su ganado, sus frutos y sus maderas; levantaron templos, murallas, termas y monumentos; construyeron puertos y edificaron nuevas ciudades : dieron, en fin, a Galicia, esplendor incalculable, y la Providencia quiso favorecer a esta región enviando al mismo apóstol Santiago, para que fuese la primera en conocer la luz del Evangelio.

Los suevos, en 409, construyeron aquí un vasto reino que llegó a extenderse hasta la Lusitania y la Bética y que años después, fue conquistado por el visigodo Leovigildo e incorporado a su corona. En 731 quedó el país quedó sometido a los musulmanes; pero pronto sacudió su yugo y formó parte de la corona de Asturias. Fernando I, Rey de León y Castilla erigió a Galicia en reino particular, cediéndolo con Portugal a su hijo García en 1060; en 1474, reinando los Reyes Católicos se constituyó el país civilmente y pasó a ser una de las provincias españolas, conservando el título de reino.

La condesa de Pardo Bazán, lector amigo, te ofrece un boceto incomparable de esta región bendita, donde, como dice su ilustre hijo el pulquérrimo don Manuel Linares Rivas, la gaita, la  eterna suspiradora da a los vientos y los vientos esparcen por montes  y valles , el eco del canto  de unos dioses que no supieron más que llorar o de unos mortales que no aprendieron a reír:

“La nota general distintiva del paisaje gallego en la placidez, dulzura y suavidad; algo que calma los nervios y convida al reposo y al ensueño grato. Sin embargo, cada una de las cuatro provincias gallegas ofrece un tipo de paisaje inconfundible con el de la demás. Pontevedra es risueña como una ninfa; Orense, montañosa, quebrada, encendida y coronada de pámpanos como una bacante; la marítima Coruña, mitad pez y mitad mujer, como las sirenas; Lugo, severa, apacible y frondosa como un huerto conventual.

Galicia tiene valles que son trasunto del paraíso terrenal y rías que penetran en su seno como brazos de zafiro; sierras abruptas donde tienen su guarida el jabalí y el venado, y costas bravías donde el mar se precipita rugiendo en insondables cavernas; montañas por cuyo horadado seno pasan ríos profundos, y costas en que oscila, al empuje de la marea, el colosal penedo, donde acaso celebró sus ritos el druida. Todo graduado, todo armónico, parece ser la divisa de la naturaleza gallega.

En su templado clima ostenta los productos de distintas zonas, y al lado del arce y del pinabete, del castaño y del nogal, se gallardean en sus jardines el limonero y el naranjo, la africana palmera y el plátano americano. No hay costa española cuyo mapa ofrezca a la vista tan caprichosas escotaduras y tan abrigados y hondos puertos como la gallega; no hay mar que rinda tan abundante tributo de exquisitos peces y mariscos sabrosos.” 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ,

 

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POR LA GALICIA INTERIOR, PAÍS DE LOS MIL PANTANOS

Esta ruta recorre el corazón de Galicia por un itinerario muy poco conocido, que comprende el curso alto del río Sil y atraviesa la Sierra de Courel y los Ancares, dos de los más importantes ecosistemas gallegos de interés tanto ecológico como etnográfico.

La Galicia de “tierra adentro” es quizá la que ha conservado mejor sus tradiciones, como las relacionadas con el Carnaval o Entroido. Su patrimonio histórico se ve enriquecido por numerosos vestigios de los romanos que explotaron la riqueza aurífera de los ríos. La primitiva arquitectura popular forma parte del paisaje de esta zona, eminentemente agrícola y ganadera.

GALICIA (VIII). LA RIBERA SACRA Y LAS GARGANTAS DEL SIL.

 

La Ribera Sacra o Rivoira Sacrata se extiende desde los bancales vinícolas del Miño, en Ourense, hasta las angostas gargantas del Sil. Debe su nombre a los numerosos monasterios que se asentaron en esta zona entre los siglos X y XII.

Del pasado esplendor han quedado numerosos edificios medievales, principalmente románicos, aunque la monumentalidad de este recorrido está sobre todo representada en las profundas gargantas de Sil. Esta zona de la Galicia interior se ha convertido en los últimos años en un área de creciente interés turístico.

A la cordialidad de sus gentes y a la belleza del paisaje en estado puro, se uno la extraordinaria oferta de productos de origen agrícola y ganadero de calidad. A lo largo de este camino, nuestro compañero inseparable será el caudaloso río Sil, que en su tramo final, unos 50km antes de unirse con el Miño en Os Peares, labra en las rocas graníticas el espectacular cañón del Sil.

GALICIA (VII). LA COSTA LUCENSE, BELLA DESCONOCIDA

Esta ruta realza la Galicia sin etiqueta temática, la más alejada de las zonas turísticas y hasta ahora, la más desconocida.

Sin embargo, las rías que se extienden desde la frontera con Asturias, en Ribadeo, hasta la tranquila villa de Ortigueira, no solo poseen la belleza de cualquier otro rincón gallego, sino que además reúnen algunos de los entornos naturales mejor conservados a orillas del Cantábrico.

El atractivo de este itinerario está en la búsqueda de los rincones más recónditos, ya sean playas a pie de acantilados o pequeños templos cuyo perfil convive en armonía con las líneas de un paisaje agreste y misterioso.

 

GALICIA (VI).DE A CORUÑA, AL MIRADOR DEL ATLÁNTICO.

A Coruña, una de las ciudades más universales de Galicia, es el punto de partida de este itinerario que recorre parte de las Rías Altas y finaliza en un importante centro de peregrinación, que aúna fe y  cultura popular, San Andrés de Teixido.

A cuyo  santuario “Vai de morto quen non foi de vivo”, según dice el refrán. Desde el istmo arenoso, rodeado de mar, sobre el que se asienta  A Coruña, la ciudad custodiada por la torre de Hércules, y en dirección norte, ascenderemos hasta el mirador de Herbeira, posiblemente el alto más alto de todo el Viejo Continente.

GALICIA (V). RIAS BAIXAS, LOGOS SEMBRADOS DE ISLAS.

Dice la leyenda que aquí fue donde reposó Dios su mano al descansar el séptimo día, después de crear el mundo.

Bajo los surcos de sus dedos nacieron las cuatro rías esculpidas en granito, un paisaje irregular de extraordinaria belleza, originado por erosión de las mareas y los ríos que aquí desembocan. “Dan las Rías Bajas la impresión de lagos sembrados de islas”, decía Miguel de Unamuno.

Desde Baiona hasta Punta Carreiro, recorreremos las curvas de un paisaje de belleza desigual, protegido por un rosario de islas, verdaderos paraísos de aves marinas y también de bañistas.

GALICIA (IV). POR EL CAMINO DE SANTIAGO LUGAR DE ENCUENTRO

La ruta jacobea, “la más maravillosa aventura que un cristiano puede vivir antes de su muerte” en palabra de Dante, atrae cada año a millones de peregrinos.

Desde la primera peregrinación documentada en el 950, gentes de todo el mundo llegan a Compostela a pie, a caballo y hoy día también en bicicleta, todos, medios válidos para obtener la Compostela o indulgencia plenaria.

Las peregrinaciones hasta la tumba del Apóstol Santiago se sucedieron a lo largo de siglos, dando origen a nuevas ciudades y nuevas formas de vida y trabajo, fruto de intercambio comercial y cultural que promovían.

El camino más antiguo conducía a Galicia a través del puesto del Acebo y la Puebla de Burón, otros entraban por Ribadeo, pero todos desembocaban en el camino francés.  

 

GALICIA (III). UNA ACERTADA ASOCIACIÓN: COCINA NATURAL Y BUENOS INGREDIENTES

Para los gallegos, la comida y la bebida son auténticos elixires, lo que hace que la gastronomía sea uno de los grandes atractivos que ofrece la comunidad galaica a los visitantes.

La cocina gallega se caracteriza por ser una cocina pragmática y elemental, enraizada en una cultura ancestral, que combina el saber hacer culinario con los ingredientes de calidad, productos poco elaborados y apenas manipulados, sacados de la tierra y del mar.

Frente a las costas de Galicia, y en aguas aun más alejadas, los pescadores gallegos hacen uso de las artes pesqueras para atrapar a más de 70 especies de peces, moluscos y de mariscos. Mientras, en el interior, los gallegos se dedican al cultivo de verdura y fruta, a la crianza de cerdos, aves y vacas y exquisitos vinos y aguardientes regionales, que tanto llenan de orgullo a los gallegos.

Así pues, en Galicia existen dos tradiciones gastronómicas: la del interior, basada en carne de cerdo y de ternera, y la del litoral, protagonizada por el marisco, el pescado y la reconocida “caldeirada”.

GALICIA (II). UNA REGIÓN DE GRAN PERSONALIDAD FÍSICA Y NATURAL

Galicia, condicionada por la complejidad topográfica, la importante red hidrográfica y las influencias mediterráneas y atlánticas, constituyen una región con notable biodiversidad. El clima gallego, con lluvias abundantes en cada estación, con inviernos temperados y veranos fríos, corresponde, en general, a un clima tipo oceánico.

Las distintas especies arbóreas que ocupan el territorio galaico, de 30.000 km2, vienen a caracterizar, a grandes rasgos, las principales regiones bioclimáticas del continente europeo en la comunidad gallega, estas son: la euro continental, la euro mediterránea, la euro oceánica y la euro siberiana.

Galicia cuenta con una diversidad climática que determina la fauna y la flora de cada una de las zonas geográficas. El sistema fluvial galaico ha marcado el particular relieve de esta comunidad. Bajo un aparente suave relieve, se esconden profundas penetraciones marítimas (las rías) que marcan el agresivo litoral gallego.

Los ríos de Galicia, son caudalosos y por su disposición geográfica, dominada por el sistema Miño-Sil, permiten ser aprovechados para la energía eléctrica.