7 DE MAYO DE 1833. NACIMIENTO DE BRAHMS.

Johannes Brahms, que nació el 7 de mayo de 1833, vivió sus primeros años en una humilde casa de Hamburgo, el gran puerto  alemán. Su padre era un músico mediocre y su madre realizaba trabajos de costura, trabajos bastante mal remunerados por cierto.

Brahms, detestaba estudiar, pero mostraba cierta aptitud para la música. Era un niño cuando empezó a componer pequeñas melodías y como ignoraba el solfeo, invento un sistema de notación que permitía escribir y por tanto conservar la música que componía.

A los diez años de edad, el muchacho ganaba algún dinero tocando el piano en las tabernas del puesto. En 1853, Brahms fue recibido en Weimar por Liszt, el cual lo animó. Poco después se presentó a Robert Schumann, en Düsseldorf, Schumann se entusiasmó con su música y le ofreció hospitalidad y le puso en contacto con su primer editor.

Tras la muerte de Schumann, Brahms se convirtió en maestro de capilla en Hannover y en director del coro en Hamburgo. En 1862, se estableció definitivamente en Viena, donde produjo obras maestras en todos los géneros musicales: piezas para piano, como para las danzas húngaras, música de cámara para orquesta y vocal, además de cantos religiosos y profanos, y el Réquiem alemán, la música le proporcionó una considerable fortuna.

Pero este infatigable trabajador vivió muy modestamente, a su muerte, ocurrida el 3 de abril de 1897, el genio del pequeño músico pobre de Hamburgo era conocido en toda Europa. La fama de Brahms ha ido creciendo y consolidándose en el tiempo y hoy, su nombre figura, con todo merecimiento, en todos los programas de conciertos del mundo.

           También ocurrió en ese día:

  1. Bombardeo de Barcelona por las tropas de Felipe V.
  1. Las tropas francesas se rinden a las Vietnamitas en Dien Bien Fu.

                         (Fuente Argos)

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6 MAYO DE 1859. ALEXANDER VON HUMBOLDT

Los funerales de carácter nacional de Alexander Von Humboldt, muerto el 6 de mayo de 1859, constituyeron un acontecimiento memorable, no en vano este personaje disputaba a Napoleón el privilegio de ser el hombre más famoso de la Europa de su época.

Humboldt merecía sobradamente su fama, pues fue un gran científico y un infatigable viajero. Realizó diversos viajes por Europa y en 1896, partió hacia Marsella con la intención de unirse a la expedición de Napoleón a Egipto. Sin embargo el destino hizo que junto a Aimé Bonpland, se trasladara a Madrid, donde recibió el apoyo del ministro Urquijo. Este hecho trastocó sus planes, recorrió América.

El barco que efectuaba la travesía, El Pizarro, hizo escala en las Canarias y arribó finalmente a Cumaná. Allí realizó su primera observación importante en tierras americanas, presenció una lluvia de estrellas, estudió el fenómeno y gracias a eso, actualmente se ha podido determinar la periodicidad del hecho. Pasó a Caracas, exploró el curso del Orinoco. Descubrió que existe una comunicación entre este rio y el Amazonas y estudió la flora y la fauna de las regiones que atravesaba.

Después de visitar Cuba, volvió al continente y efectuó el azaroso viaje a través de los Andes, ascendió al Chimborazo, por lo que detentó durante treinta y seis años la marca mundial de ascensiones y llegó a Lima. Descubrió la corriente marina que hoy lleva su nombre y además estudió las propiedades del gusano y alentó su exportación a Europa. Después de pasar por México, y de efectuar una corta visita a Estado Unidos, Humboldt y Bonpland regresaron a Europa, donde continuaron sus actividades.

Fruto de su estancia en América en su obra, en treinta volúmenes, fundamental para el conocimiento de este continente: viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Mundo, realizado de 1799 a 1804.

                  También ocurrió en ese día:

  1. Nace en Freiberg, Alemania, Sigmund Freud, fundador de psicoanálisis.
  1. Nace en Calcuta el escritor Rabindranath Tagore.

                         (Fuente Argos)

EL PASO DEL NOROESTE

Durante  tres siglos, los navegantes europeos se esforzaron por descubrir pasos que permitieran rodear, tanto en el sur como en el norte, la larga barrera que forma América entre el Atlántico  y el Pacífico.

En el Sur, Magallanes encontró un primer paso en 1520, pero para atravesarlo era preciso navegar hasta los hielos antárticos ¿Qué no existía en el norte un itinerario más corto? Los exploradores se lanzaron a la búsqueda de ese “paso noroeste” Ya en 1523, el toscano Verrazano, navegó hacia el norte y casi alcanzó San Lorenzo.

Jacques Cartier, en 1535 y más tarde en 1608, Samuel Champlain, remontan eses gran rio, con la esperanza de que se trate del buen camino hacia las Indias, sin embargo, solo descubren lagos, no la mar, así pues, es preciso ir todavía más al norte.

Esto es lo que hizo Hudson, en 1610, pero abandonado por sus hombres, el navegante desapareció en la inmensa bahía que actualmente lleva su nombre. En 1616, Baffin, tras la exploración de una bahía situada más al norte todavía, cree que es imposible encontrar un paso. Otros intentos se hacen desde el oeste hacia en este, pero todo es en vano.

En 1822, los hermanos Ross, sobrepasan la bahía de Hudson y en 1850, Mac Leere alcanza la Tierra de Victoria, cumpliendo así la mitad del trayecto, al fin, se tiene la certeza de que existe una vía marítima al norte del continente americano.

A continuación y después de un largo viaje, del 1903 a 1906 y después de penosos inviernos en los hielos polares, en noruego Roald Amundsen, en un pequeño velero de 22 metros, el Gja, con seis compañeros alcanza por fin el puerto de Nome en Alaska, en el estrecho de Bering, fue el primero en utilizar el paso del Noroeste.

EL PASO DEL NORESTE

 

El océano Glacial Ártico, es poco acogedor. Este fue el motivo de que fracasaran numerosos intentos de pasar del Océano al Atlántico al Pacifico por esta vía. Hubo de esperar hasta el siglo XVIII para que fuera descubierto el “paso del Nordeste” el cual no fue utilizado con éxito hasta el siglo XIX, siendo un intrépido sueco el artífice de tal proeza.

 

 

Hacia el año 870, el noruego Othere dobló el cabo norte, atravesó el mar Blanco y alcanzó la desembocadura de la Divina. En 1555, los ingleses alcanzaron la isla de Nueva Zembla. Algunos años más tarde, Guillerme Barents.Después de descubrir el Spitzberg, llegó al mar de Kara, pero al regreso murió agotado de fatiga. El Extremo Oriente y el continente americano parecían inaccesibles por esta vía.

El Zar Pedro el Grande quiso comprobarlo. En 1725 confió al danés Vitus Bering la peligrosa misión de intentarlo. En 1728, después de bordear Asia del Norte, navega hacia el Sur, pero por desgracia las brumas le impidieron ver la costa americana. Pero ha probado que el paso existe y que Asia está separada de América.

Murió en 1741, sus restos descansan en la isla de Avatcha, convertida en la isla de Bering, en el estrecho del mismo nombre.

El primer viaje completo lo efectuó el sueco Nordensköld. Partió de Noruega en 1878, en la Vega, bordeó la costa del Océano Ártico y bloqueado por los hielos en el momento de entrar en el estrecho de Bering, decidió invernar.

El 2 de septiembre de 1879, su barco alcanzó Yokohama en Japón. Después los rusos se esforzaron por mantener una ruta a través de los bancos de hielo, con la ayuda de potentes rompehielos.

 

LA ISLA DE PASCUA

 

Muchas islas han tomado el nombre de la fiesta celebrada el día en que fueron descubiertas. Este es el caso de las islas de Ascensión y Pascua. Pero fueron bien curiosos los huevos de Pascua que los holandeses encontraron en 1722 sobre este islote situado a 1000 km de cualquier otra tierra habitada.

En 1721, el holandés Reggeveen inicia un viaje de exploración por los mares australes. ¿Quién sabía con certeza si, Chile y Nueva Zelanda, en una extensión de 10.000 km, no existía ningún continente desconocido? Después de haber navegado hacia el sur, bajo cielos cada vez más inclementes, Rooggeveen renuncia a enfrentarse con los hielos de la zona antártica y vuelve hacia el norte.

En la línea de la costa chilena aborda las islas de Juan Fernández, en una de estas islas vivió durante algunos años. Selkirk, el verdadero y celebre Robinson Crusoe. Sobre la ruta de Nueva Guinea, el explorador divisa el 6 de abril de 1722, domingo de Pascua, una isla en cuyo centro se erige un cráter volcánico de 500 metros de altitud, pronto se le encontrará nombre: la Isla de Pascua.

Al desembarcar, los hombres se asombran ¿que donde vienen estos cientos de habitantes de tez  morena, tan diferentes de las otras poblaciones del Pacifico? ¿De dónde provienen las enormes estatuas de lava en forma de rostros, erguidas en la falda de la montaña? ¿Cuál es el origen de la lengua hablada por sus indígenas? ¿Qué significan estos caracteres de escritura grabados en madera que no tan solo en la actualidad han podido ser descifrados enteramente? ¿Cuándo y porque milagro el hombre llegó a este bloque de lava? El misterio aun no se ha aclarado por completo.

FUENTE: ENCICLOPEDIA ARGOS

ERA DEL DESCUBRIMIENTO. De la Enciclopedia Libre Universal (II). EXPLORACIONES POR TIERRA

Una serie de exploraciones europeas que cruzaron Eurasia por tierra a finales de la Edad Media fueron las antecesoras de la Era de las Exploraciones. Aunque los mongoles amenazaban saquear Europa también unificaron gran parte de Eurasia estableciendo vías de. Comunicación y rutas comerciales entre China y Oriente Medio. Algunos europeos las aprovecharon explorar las regiones orientales. 

La gran mayoría de éstos fueron italianos ya que el comercio entre Europa y Oriente Medio prácticamente estaba bajo el control de los comerciantes de las ciudades estado italianas. Sus estrechas relaciones con Oriente Próximo mediterráneo suscitaron un gran interés comercial por las regiones que se encontraban más hacia el Este. El Papa también envió expediciones con la esperanza de encontrar conversos al cristianismo o el mítico reino  del Presidente Juan.

El primero de estos viajeros  fue Giovanni de Plano Campinique alcanzó Mongolia y regresó a Europa en 1244 y 1247.  Sin embargo, el viaje más célebre es el de Marco Polo que cruzó todo el Oriente de 1271 a 1295. La relación de su viaje es profusamente narrada como Los viajes de Marco Polo, obra que tuvo una gran difusión en toda Europa.

Estos viajes no ejercieron un efecto inmediato. Sin embargo,  el imperio Mongol se derrumbó casi  tan rápidamente como había surgido. De este modo las rutas hacia el este se hicieron más peligrosas y difíciles de transitar… La peste negra del siglo XIV también obstaculizó los viajes y el comercio. 

La ruta por tierra hacia el este seria siempre  demasiado larga y difícil como para sostener un comercio rentable, estando además en manos de imperios islámicos que habían combatido durante siglos a los europeos… La ascensión de un Imperio Otomán agresivo y expansionista limitó aún más, si cabe, las expectativas de los europeos.

DESCENSO DEL AMAZONAS

Las tropas de Gonzalo de Pizarro, hermano del conquistador de los incas, partió del Perú- es decir, de la costa del Pacífico- franqueó la cordillera de los Andes y alcanzo la selva ecuatorial. Pizarro, confió entonces en uno de sus lugartenientes, Orellana, la tarea de descender el río Napo, que se desliza hacia el Este.

Las planchas de su barco fueron calafeteadas con la savia de una liana de la región, savia que los indios llaman “caucho” así empezó la gran aventura en la selva impenetrable, de la que de improviso podían surgir ya fueran caníbales, ya fueran, ya fueran al menos así al menos lo creyeron los exploradores, guerreras a caballo, semejantes a las antiguas  guerreras Amazonas, en el recuerdo de esta leyenda se encuentra el origen del nombre del río.

En 1541, Orellana, que ya había alcanzado el Marañón, construyó un segundo barco y durante cuatro largos meses, descendió los cuatro mil kilómetros que le condujeron al Océano. Más tarde, encargado por Carlos V de fundar una colonia en la Amazonas, Orellana volvió al río Gigante a cuyas orillas murió en 1560.

Las fuentes del Amazonas, que según las suposiciones se hallaban a 7.025 KM de la desembocadura del río, no fueron descubiertas hasta 1941. Son tales la intensidad y dificultad de la penetración de la cuenca del Amazonas, que aún no se ha completado su exploración.

ERA DEL DESCUBRIMIENTO. DE LA ENCICLOPEDIA LIBRE UNIVERSAL (I)

La Era de los descubrimientos o de las exploraciones fue un periodo histórico que comenzó a principios del siglo XV. Durante esta época, y gracias en gran medida a los diferentes descubrimientos y avances en navegación por árabes y chinos  que ya  habían circunnavegado África y recorrido las costas de Asia, África y el Mediterráneo, los navíos surcaron los mares del mundo en busca de nuevos socios y rutas comerciales  con los que contribuir al incipiente capitalismo europeo.  En esas exploraciones  encontraron naciones nuevas para ellos y cartografiaron territorios que no conocían. Algunos de los exploradores más famosos de esta era   son Cristóbal Colón, Vasco de Gama, Pedro Alvares Cabral , Juan de la Cosa, Juan Caboto , Juan Ponce de León,  Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano .

La navegación oceánica fue afrontada con medios precarios ya que no podían con precisión la longitud, de los cascos de madera, las naves eran atacadas  por teredos, la alimentación resultaba inadecuada para largas travesías, como también la higiene y las condiciones de vida a bordo e insanas. Sin embargo, impulsados por la economía, y para acrecentar territorios de imperios y naciones, aquellos hombres realizaron expediciones que ensancharon el mundo conocido.

El comercio tuvo mucho que ver con los orígenes de la era de las exploraciones. Se trataba de encontrar una ruta marítima hacia Asia para traer a Europa occidental las especias de Oriente, que hasta el momento llegaba por tierra, en caravanas que tenían que cruzar los territorios de los países árabes y turcos, y  cuyo comercio en Europa era prácticamente un monopolio de los mercaderes, italianos, fundamentalmente venecianos y genoveses.

Desde la Antigüedad se habían establecido dos rutas comerciales hacia el Oriente,  el Este una, marítima, que partía de Egipto, e Irak, y otra tercera, la Ruta de la Seda. La primera, estacional, aprovechaba los vientos monzones: entre abril y junio partían las naves  hacia Asia, desde Suez o Basora  navegando por el mar rojo o el golfo Pérsico, respectivamente, hasta el mar de Arabia donde el monzón del sudoeste –que sopla hacia tierra- las impulsaban hacia el océano Índico y mar de china. Unos meses después, entre Octubre y Diciembre, el monzón del nordeste –que sopla hacia el mar- facilitaba el retorno a los puertos de origen.

La Ruta de la Seda, vía terrestre, hundía sus raíces occidentales en las costas del Mediterráneo oriental principalmente –Alejandría, Damasco y Alepo-  y del mar Negro. Donde se intentaba desde Asia pasando por Bagdad y el sur del mar Caspio, recibiendo ramales de territorios interiores de hasta las proximidades del mar de Aral.  De Bujara , en el actual Uzbekistán, partía una derivación hacia Delhi y Agra en la India.  Más allá de Bajara  en Samarcanda, al norte del Palmar, la ruta de la seda se bifurcaba de nuevo: por el norte, hacías Alma Ata ¸por el Este, recorriendo toso el Asia central, y bordeando el Himalaya, alcanzaba la ciudad china  de Xian. Finalmente, desde aquí sendas vías terminaban en Pekín y Shanghái

El acceso a esa inmensa vía de comunicación con Oriente solía estar cerrado en manos musulmanas.  Alejandría, Alepo y Damasco eran un telón de acero infranqueable. Solo entre mediados de los siglos XIII y del XIV los europeos tuvieron libre acceso  a Catay  durante el apogeo del imperio tártaro de Kublai Khan anfitrión de Marco Polo.

Las vías comerciales existentes traían las codiciadas especias, pero también las encarecían extraordinariamente por los innumerables tributos que se pagaban al cruzar tan vastos territorios. Y esto sin contar con avatares políticos, o incluso el bandidaje. Urgía resolver el problema: encontrar una ruta hacia el poniente.

Además hubo una serie de mejora de las técnicas de navegación así como los avances en cartografía, navegación y y construcción naval. El logro técnico que posibilitó la aventura fue la invención de la carraca y posteriormente de la carabela en la a península ibérica. Estos barcos eran una combinación de modelos tradicionales de navíos árabes y europeos y fueron los primeros capaces de salir del apacible mar Mediterráneo para hacerlo con cierta seguridad en aguas abiertas del océano Atlántico.

La organización social de los reinos de la península ibérica determinaba una empresa así.  Las grandes familias tenían la institución del mayorazgo  (el hereu en Aragón) ‘por la que el primogénito heredaba las posesiones familiares. Los segundones podían dedicarse a la Iglesia o probar fortuna en la guerra con los moros en la que podían ganar honores y tierras con su esfuerzo. Al acabar la conquista se acabaron las tierras por conquistar, aunque se podía seguir la reconquista por el norte de África, la Hispania Nova de los romanos. Portugal terminó su reconquistan de que Castilla y se lanzó a establecer colonias en el norte de África como paso previo a seguir la ruta por el sur del continente. Aragón, también terminó antes que Castilla y se lanzó a buscar la ruta directamente por el Mediterráneo.

 

La Reina Isabel la Católica en su testamento encargó qué la reconquista siguiera por tierras del norte de África, por el descubrimiento de la ruta a las Indias por occidente (en realidad el continente americano)  cambió los planes de estos segundones y abrió posibilidades inesperadas para continuar el ímpetu conquistador d los ocho siglos anteriores.

EL MISSISSIPPI-MISSOURI.

 

En el siglo XVII, la inmensa llanura central de los Estados Unidos de América, no era más que tierra virgen, únicamente recorrida por algunas tribus de indios. Será preciso esperar hasta el fin del siglo XVIII para que sea conocido en toda su longitud uno de los tres mayores cursos de agua del mundo: el formado por el rio Mississippi y por su afluente el Missouri.

Corresponde a los franceses establecidos en la orilla norte del lago Michigan la gloria de esta exploración. En 1673, un comerciante aventurero, Joliet  y su compañero, el jesuita Marquette, partieron a la aventura para descubrir el gran rio, que los indígenas descendían hasta el oeste y hacia el sur, en dirección al Pacifico.

Remontaron con sus canoas el río Renard, hasta la confluencia de este con el Arkansas. Decepcionados por no poder alcanzar el “Gran Océano”, desanduvieron el camino por Illinois y hubieron de transportar sus canoas a través de las llanuras. Este ultimo itinerario fue seguido por Cavelier de la Salle, en 1679, para alcanzar tres años después, el delta del “padre de las aguas” en el golfo de México. En 1687, Cavelier dirigió una expedición organizada por Luis XIV y navegó Mississippi arriba desde el mar pero fue asesinado por sus compañeros antes de encontrar el paso.

En 1718, colonos franceses llegados de orillas del Loira, fundaron el golfo de México, en un lugar algo apartado del delta, la ciudad de Nueva Orleans. Hubo que esperar a 1794 para que un europeo, Truteau, alcanzara las fuentes del Missouri.

AMÉRICA

América, ya había sido descubierta y olvidada por los europeos cuando en 1492, Cristóbal Colón abordó sus costas. Las confundió con la de las Indias y China, pues buscaba el camino que condujera por el oeste, a través del Atlántico, a esos países.

Mientras que los hombres se multiplicaban en Europa y Asia desde hacia cientos de miles de años, parece que por el contrario, el continente americano permaneció durante mucho tiempo deshabitado. Ahora bien, hará unos cuarenta mil años, un importante censo de nivel de los océanos transformó la cadena de islas que se extiende desde Alaska a Siberia en un verdadero istmo.

Los hombres procedentes de Asia se aventuraron poco a poco hacia el este por esa tierra y ocuparon por primera vez, el nuevo continente. Estas poblaciones asiáticas son antepasados de los indios americanos. Superados de su viejo mundo por un hundimiento del istmo, estos hombres fundaron las grandes civilizaciones azteca e inca.

El primer descubrimiento de América, fue obra de marinos noruegos, los vikingos. Hacia 981, uno de sus jefes, Erik el Rojo se estableció en la gran y fría isla de Groenlandia (el país verde).

Su hijo Leiv el Dichoso, llegó al continente americano por la bahía de San Lorenzo y bautizó esta región con el nombre de Vinlandia, debido a la presencia de viñedos. Esta expedición fue olvidada por completo durante cinco siglos.

El 12 de octubre de 1492 se celebraría el quinto centenario del segundo descubrimiento de América, realizado por Cristóbal Colon, el cual desembarcó de su carabela cerca del las Antillas, tocó tierra en las costas de las Bahamas el 12 de octubre de 1492.

LOS BAÑOS DE MAR

 

Los pueblos que han vivido a orillas de los ríos, de los lagos o de los mares, desde siempre han conocido el baño. Los baños permiten lavarse y también descansar. Para bañarse en aguas profundadas, los hombres deben aprender a nadar.

En las civilizaciones antiguas, como en la romana y sobre todo, la griega, se apreciaban los baños de mar, en los que se encontraba una ocasión para los juegos deportivos.

Por el contrario, y de forma particular en civilizaciones occidentales, el temor de las aguas profundas y frías fue durante mucho tiempo una limitación para el baño de mar. Numerosos marineros, aunque nacidos en las orillas de los océanos, navegaban sin saber nadar.

A principios del siglo XIX nació en Europa la moda de los baños de mar, en concreto, durante el verano de 1824 a partir de la iniciativa de una aristócrata francesa. La duquesa de Berry, instalada en Dieppe, hizo descubrir a sus numerosos amigos las delicias de una estancia a orillas del mar y placeres de los juegos en la playa o en el agua.

Durante mucho tiempo, las mujeres se sumergieron en las olas con “traje de baño”, el cual incluía sombrero y una larga falda, llegando hasta la orilla en coche de caballos, e incluso haciéndose llevar hasta el mar en brazos de un bañero.

Para poder gozar de las delicias de la natación, incluso en invierno, se han construido piscinas alimentadas con agua templada y purificada de forma regular. Por lo general, las piscinas son cubiertas y climatizadas, pero también existen piletas de natación al aire libre, que permiten gozar de los placeres del agua y al mismo tiempo beneficiarse de la luz solar.

La moderna talasoterapia permite curar algunas enfermedades gracias a la acción benéfica del agua del mar y del aire marino.

LOS PARQUES NACIONALES

 

Muchas especies animales y vegetales han desaparecido por encontrarse mal defendidas de su peor enemigo, el hombre. En Polonia, ya en la Edad Media, se había prohibido la caza del castor, así como la del hurón. Tampoco se permitía la tala de tejos. Napoleón III. En 1861 mandó proteger algunos sectores del bosque de Fontainebleau, creando de este modo las primeras reservas naturales.

Los primeros parques naturales son norteamericanos. El primero de ellos, creado en 1872, es el de Yellowstone, célebre por sus 3000 géiseres. En Estados Unidos, actualmente una treintena de estos parques alcanzan una extensión total de más de 90.000 Km cuadrados (la superficie de Portugal) unos cuarenta parques nacionales protegen los parajes canadienses.

En las montañas Rocosas, el más antiguo es el parque de Bassif, inaugurado el 23 de junio de 1887 y el más célebre el de Jasper, oficialmente delimitado en el año 1911. Alemania fundo su primer parque en 1858, en la región del Sur-Eiffel.

Las grandes reservas africanas son numerosas y fueron creadas mediados ya el siglo XX. Aseguran la protección de los animales salvajes, al tiempo que atraen a turistas, los cuales pueden descubrir la fauna africana, Así, el Parque Alberto en Congo, el Parque del Oeste en Níger, el Parque de Baule en Mali y los Parques de Nairobi y Victoria en África del sur son los más visitados.

En España, se promulga la ley de Parques Nacionales en 1916, entre los más importantes cabe citar los del Valle de Ordesa y de Covadonga, establecidos en 1918, el Coto de Doñana, el del Teide y el de Aigües Tortes y Lago San Mauricio.

GALICIA (IX). SEGÚN ESPAÑA, MI PATRIA.

Halcón viajes editó una revista dedicada a GALICIA, la que me sirvió de ayuda para varias entradas de mi blog. Como cuento con un ejemplar de aquel libro que se utilizó de lectura en mi colegio de Primaria en 1937; se titulaba así: España, mi patria, de José Dalmau Carles y de Galicia leo lo que nos dicen de los celtas lo copio a continuación.

“Si la historia no arroja luz suficiente sobre el origen remotísimo de la población de Galicia, de esta hermosa región hispana llamada con razón la Suiza española, los nombres de la mayor parte de sus montes, ríos y lugares nos dirán que los celtas tomaron posesión de estas tierras encantadas.

Es indudable que los fenicios visitaron estas costas y también se cree que los griegos establecieron en ella sus colonias. Cuantas fuentes de riquezas el país atesoraba; lo cruzaron de caminos; explotaron sus arenas de oro, sus linos, su ganado, sus frutos y sus maderas; levantaron templos, murallas, termas y monumentos; construyeron puertos y edificaron nuevas ciudades : dieron, en fin, a Galicia, esplendor incalculable, y la Providencia quiso favorecer a esta región enviando al mismo apóstol Santiago, para que fuese la primera en conocer la luz del Evangelio.

Los suevos, en 409, construyeron aquí un vasto reino que llegó a extenderse hasta la Lusitania y la Bética y que años después, fue conquistado por el visigodo Leovigildo e incorporado a su corona. En 731 quedó el país quedó sometido a los musulmanes; pero pronto sacudió su yugo y formó parte de la corona de Asturias. Fernando I, Rey de León y Castilla erigió a Galicia en reino particular, cediéndolo con Portugal a su hijo García en 1060; en 1474, reinando los Reyes Católicos se constituyó el país civilmente y pasó a ser una de las provincias españolas, conservando el título de reino.

La condesa de Pardo Bazán, lector amigo, te ofrece un boceto incomparable de esta región bendita, donde, como dice su ilustre hijo el pulquérrimo don Manuel Linares Rivas, la gaita, la  eterna suspiradora da a los vientos y los vientos esparcen por montes  y valles , el eco del canto  de unos dioses que no supieron más que llorar o de unos mortales que no aprendieron a reír:

“La nota general distintiva del paisaje gallego en la placidez, dulzura y suavidad; algo que calma los nervios y convida al reposo y al ensueño grato. Sin embargo, cada una de las cuatro provincias gallegas ofrece un tipo de paisaje inconfundible con el de la demás. Pontevedra es risueña como una ninfa; Orense, montañosa, quebrada, encendida y coronada de pámpanos como una bacante; la marítima Coruña, mitad pez y mitad mujer, como las sirenas; Lugo, severa, apacible y frondosa como un huerto conventual.

Galicia tiene valles que son trasunto del paraíso terrenal y rías que penetran en su seno como brazos de zafiro; sierras abruptas donde tienen su guarida el jabalí y el venado, y costas bravías donde el mar se precipita rugiendo en insondables cavernas; montañas por cuyo horadado seno pasan ríos profundos, y costas en que oscila, al empuje de la marea, el colosal penedo, donde acaso celebró sus ritos el druida. Todo graduado, todo armónico, parece ser la divisa de la naturaleza gallega.

En su templado clima ostenta los productos de distintas zonas, y al lado del arce y del pinabete, del castaño y del nogal, se gallardean en sus jardines el limonero y el naranjo, la africana palmera y el plátano americano. No hay costa española cuyo mapa ofrezca a la vista tan caprichosas escotaduras y tan abrigados y hondos puertos como la gallega; no hay mar que rinda tan abundante tributo de exquisitos peces y mariscos sabrosos.” 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ,

 

GALICIA (VIII). LA RIBERA SACRA Y LAS GARGANTAS DEL SIL.

 

La Ribera Sacra o Rivoira Sacrata se extiende desde los bancales vinícolas del Miño, en Ourense, hasta las angostas gargantas del Sil. Debe su nombre a los numerosos monasterios que se asentaron en esta zona entre los siglos X y XII.

Del pasado esplendor han quedado numerosos edificios medievales, principalmente románicos, aunque la monumentalidad de este recorrido está sobre todo representada en las profundas gargantas de Sil. Esta zona de la Galicia interior se ha convertido en los últimos años en un área de creciente interés turístico.

A la cordialidad de sus gentes y a la belleza del paisaje en estado puro, se uno la extraordinaria oferta de productos de origen agrícola y ganadero de calidad. A lo largo de este camino, nuestro compañero inseparable será el caudaloso río Sil, que en su tramo final, unos 50km antes de unirse con el Miño en Os Peares, labra en las rocas graníticas el espectacular cañón del Sil.

GALICIA (VII). LA COSTA LUCENSE, BELLA DESCONOCIDA

Esta ruta realza la Galicia sin etiqueta temática, la más alejada de las zonas turísticas y hasta ahora, la más desconocida.

Sin embargo, las rías que se extienden desde la frontera con Asturias, en Ribadeo, hasta la tranquila villa de Ortigueira, no solo poseen la belleza de cualquier otro rincón gallego, sino que además reúnen algunos de los entornos naturales mejor conservados a orillas del Cantábrico.

El atractivo de este itinerario está en la búsqueda de los rincones más recónditos, ya sean playas a pie de acantilados o pequeños templos cuyo perfil convive en armonía con las líneas de un paisaje agreste y misterioso.

 

GALICIA (V). RIAS BAIXAS, LOGOS SEMBRADOS DE ISLAS.

Dice la leyenda que aquí fue donde reposó Dios su mano al descansar el séptimo día, después de crear el mundo.

Bajo los surcos de sus dedos nacieron las cuatro rías esculpidas en granito, un paisaje irregular de extraordinaria belleza, originado por erosión de las mareas y los ríos que aquí desembocan. “Dan las Rías Bajas la impresión de lagos sembrados de islas”, decía Miguel de Unamuno.

Desde Baiona hasta Punta Carreiro, recorreremos las curvas de un paisaje de belleza desigual, protegido por un rosario de islas, verdaderos paraísos de aves marinas y también de bañistas.

GALICIA (II). UNA REGIÓN DE GRAN PERSONALIDAD FÍSICA Y NATURAL

Galicia, condicionada por la complejidad topográfica, la importante red hidrográfica y las influencias mediterráneas y atlánticas, constituyen una región con notable biodiversidad. El clima gallego, con lluvias abundantes en cada estación, con inviernos temperados y veranos fríos, corresponde, en general, a un clima tipo oceánico.

Las distintas especies arbóreas que ocupan el territorio galaico, de 30.000 km2, vienen a caracterizar, a grandes rasgos, las principales regiones bioclimáticas del continente europeo en la comunidad gallega, estas son: la euro continental, la euro mediterránea, la euro oceánica y la euro siberiana.

Galicia cuenta con una diversidad climática que determina la fauna y la flora de cada una de las zonas geográficas. El sistema fluvial galaico ha marcado el particular relieve de esta comunidad. Bajo un aparente suave relieve, se esconden profundas penetraciones marítimas (las rías) que marcan el agresivo litoral gallego.

Los ríos de Galicia, son caudalosos y por su disposición geográfica, dominada por el sistema Miño-Sil, permiten ser aprovechados para la energía eléctrica.

LOS VOLCANES

 

Los volcanes son como las válvulas de seguridad del calor central de la Tierra. Cuando entran en actividad, lanzan grandes humaredas, lava en estado de fusión, rocas incandescentes y gases.

En el año 79, dos ciudades romanas fueron destruidas y sepultadas bajo montones de cenizas: Herculano y Pompeya, la erupción del Vesubio fue tan repentina que numerosos habitantes de estas ciudades fueron sorprendidas en sus casas y no pudieron escapar. El mismo volcán, en 472 y en 1944, cubrió una parte de Europa de cenizas. En la isla de Java, una erupción del volcán Klud, causó  más de 1000 muertos en 1586 y más de 5000 en 1919.

El Krakatoa, que en agosto de 1883 había destruido las dos terceras partes de una isla de Indonesia y había causado unos 40.000 muertos, se despertó en 1927 y formó una nueva isla, que de nuevo explotó y desapareció en 1929.

El 8 de mayo de 1902, la isla de la Martinica, en las Antillas, conoció un espantoso drama. En esta ocasión, la mayoría de los 40.000 muertos, fueron alcanzados por una “nube de fuego” que procedía de la montaña Pelada y avanzaba a una velocidad de unos 600 km/h, quemándolo todo a su paso. El Mauna Loa, en la Isla de Hawái, es famoso por la duración de sus violentas erupciones: 300 días en 1859 y 280 en 1880.

Sin duda, la erupción mas catastrófica fue la del Tambora, en Indonesia, en 1815, y la más violenta, en el siglo XX, la del Bezymianny, en Kamchatka, en 1956. Actualmente, algunos científicos-los vulcanólogos- están estudiando seriamente la vida del los volcanes, algunas veces sus trabajos han permitido prever una erupción y evitar sus trágicas consecuencias para las poblaciones.