1898: UNA MUERTE EN EL BÁLTICO.

 

sello_57091Con igual título encuentro otra TERCERA  de ABC de fecha 20 de febrero 1998 firmada por Alfonso de la Serna, y como cuento con una pieza filatélica para acompañar el texto de esta entrada aprovecho el encuentro de la citada TERCERA para recordar el tema que la misma recoge.

“Aún a riesgo de poner un poco de pasión por un oficio que es el mío, me atreveré a hablar aquí de un gran español, diplomático, que murió trágicamente hace ahora un siglo. Quizás no diga nada que valga la pena, solo algo un poco olvidado.

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Como es sabido, el 28 de noviembre de 1898 murió en Riga, Ángel Ganivet, que era allí cónsul de España. Se suicidó, arrojándose a las aguas heladas del río Durina, que desemboca en aquel puerto báltico, capital de Letonia. Tenía treinta y tres años. Era un granadino inteligente, culto y apasionado. Era también soñador, entusiasta, irónico, angustiado, todo a la vez. Y según testimonios de la época, encantador. Su empeño en morir fue terrible. Lo intentó una vez y lograron salvarle, y tuvo que arrojarse de nuevo al agua para acabar con su vida. Hacía frío en el Báltico,  Granada estaba muy lejos, y ya los ruiseñores de la Alhambra, por los que él a veces preguntaba, no cantarían. Fue una muerte tristísima.

No hablaré del Ganivet famoso, pensador, escritor, ensayista, poeta, cónsul de carrera. Hay libros y escritos abundantes acerca de este insigne español con el que se abrió, en el año en que moría, la “generación del 98”. Hace poco, en esta misma página, nos ha hablado de él, magistralmente, Julián Marías.

MONUMENTO A GANIVET EN GRANADA

 

 

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