LA CORBATA.

 

20180227_International-Men--s-DayPara desarrollar el tema de hoy cuento con dos fuentes. La primera que voy a utilizar es pequeña -144 páginas- . Y ostenta un título muy curioso: Las 85 maneras de anudarse la corbata.   Sus  autores Thomas Ink y Yong Mao

 

“Ninguna persona que esté acostumbrada a mezclarse con las clases altas de nuestra sociedad sentirá en absoluto la tentación de negar las ventajas que comporta mostrar un aspecto elegante, por lo que se hace necesario explicar claramente los medios de adquirir dicha distinción. Un atento seguimiento de las siguientes páginas debería producir el efecto deseado”. Así comienza  The Art of Tying the Cravat ( El arte de anudarse la corbata), publicado en 1828. Este tratado alcanzó once ediciones en varios países de Europa y Estado Unidos. Por lo visto, la costumbre de llevar alguna clase de Chalina elegantemente anudada se adoptó mucho antes de la aparición de la corbata, en la forma que nosotros la conocemos.

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La chalina desapareció y la corbata la reemplazó a largo de la segunda mitad del siglo XIX. El tipo de nudo más antiguo, el four –in-hand, apareció en Inglaterra en la década de 1850, contemporáneamente a la propia corbata.

Al duque de Windsor se le atribuye la creación de lo que hoy conocemos como nudo Windsor, del cual se deriva su versión reducida, el medio-Windsor. Muy recientemente, en 1989, apareció el nudo Pratt, que fue divulgado en folletos por todo el mundo y que era el primer nuevo nudo en aparecer en cincuenta años.

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Duque de Windsord

Si duda, el descubrimiento de un nudo de corbata nuevo es una ocasión única. Ya que se había descubierto este, nos pareció que tenía que haber más. En lugar de esperar otro medio siglo a que se descubriera uno nuevo, decidimos emplear un método más directo. Si, como surgió Le Blanc, atarse la chalina es un arte, nosotros descubrimos que anudarse la corbata es una ciencia. A nuestro entender.

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Los diversos nudos de corbata son equivalentes a cambiar la manera aleatoria sobre una rejilla triangular. (Posible que nuestra profesión de físicos teóricos tenga algo que ver con estas conclusiones). En pocas semanas conseguimos averiguar las ochenta y cinco clases de nudos que se puede anudar con una corbata convencional. Empleamos las condiciones estéticas-expresadas en forma de limitaciones matemáticas- para recuperar los cuatro nudos más comunes y predecir nueve nudos más de carácter estético.

 

Hemos incluido todas las clases de nudos conocidos en este libro, aunque no pretendemos hacer únicamente una guía de nudos de corbata. Nuestra intención no es tampoco hacer una simple descripción de la corbata. De los colores, diseños, y formas en que aparece. Más bien queremos centrarnos en las formas que ha adoptado la corbata que, a lo largo de los tres últimos siglos siempre se ha llevado anudada. Las sencillas chalinas de la regencia británica inspiraron toda una gama de estilos cuya función consistía en expresar la elegancia, función reservada anteriormente a la calidad de las telas. La elección y elaboración del nudo, ha sido desde entonces fundamental para mostrar un “espacio galante”.

En las guardas aparece una foto fechada en 1926 de profesores y estudiantes del laboratorio de física Cavendish, donde los autores de este libro trabajan hoy en día. Para entonces, la corbata se había impuesto por todas partes, reemplazando a sus contemporáneas, la pajarita y el ascot. El nudo que aparece es, en todos los casos, el four-in-hand. J.J. Thomson y Ernet Rtherford, que lucen sus corbatas alrededor de un cuello de camisa rígido, descubrieron el electron y el núcleo de átomo.

El joven Robert OppenHeimer , paso a dirigir la fabricación de la primera bomba atómica, el llamado Proyecto Manhattan.

Setenta años más tarde, la mayoría de los hombres del mundo civilizado llevan corbata. La seda de la corbata refleja la luz, al contrario que el paño oscuro del traje tradicional. Sigue siendo sin duda la prenda fundamental de la ropa masculina. Elegir el nudo apropiado, el toque personal fundamental, nunca había estado tan a su alcance.

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Hasta aquí lo que nos cuenta el libro que nos enseña cómo adquirir destreza para no repetir el nudo de la corbata.  Estando ocupado en el tema de la corbata,  cogí el otro día un volumen que recopilas artículos periodísticos  de Gregorio Salvador  (académico de la RAE), y encontré un artículo con este título: “Historia y loa de la corbata”.  Y desde este momento reproduciré lo que este señor  nos enseña

“Leo que el modisto italiano Gianni Versace está dispuesto a acabar con la corbata en el atuendo masculino. Si  se me permite comentar la noticia con una actualísima expresión coloquial, afirmaré que lo tiene crudo. Bien es verdad que la gente de ese gremio, los que dictan la moda, tampoco pretende nunca cargarse nada definitivamente, pues no solo innovan inventando, sino, las más de las veces, resucitando. Quiere esto decir que, pese a lo que se asegura en la noticia periodística que nos comunica tal propósito, supongo que, en su fuero interno, más que extenderle un certificado de defunción a la controvertida prenda, lo que intentará, a lo sumo, será sumirla en estado cataléptico.

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Conmigo que no cuente, desde luego. Por toda la serie de razones que luego aduciré, en este elogio de la corbata que me obliga la desnortada pretensión del señor Versace. Si no han podido con ella algunos revolucionarios que la vieron como un símbolo ,si ha sido desterrada en ocasiones de los usos y costumbres, para volver luego pujante, si lleva tres siglos anudada a nuestro cuello, por algo será.

Ahora que Croacia ha surgido de nuevo a la palestra histórica, no es cuestión de eliminar la aportación más duradera que los croatas han hecho a la cultura europea. Por mor de la etimología, algo sabemos los lingüistas sobre la corbata. Fueron los mercenarios croatas que intervinieron en la guerra de los treinta años los que lucieron tal adorno en sus uniformes, que se llamo krawatte en alemán, cravate en francés, craval en ingles y crovatta o corvatta en italiano, que fue la lengua la transmitió a la nuestra como tantas otras voces más o menos ligadas al vocabulario militar desde “centinela” a “coronel” desde “alerta” a “parapeto” desde “escopeta” a “bisoño”.

En el mismo siglo XVII debió convertirse ya en la prenda obligada en la indumentaria castrense, porque las ordenanzas militares de 1704 se lee es disposición: “ Y para mayor alivio de los Capitanes y asistencia de los soldados, se darán de mi cuenta a cada sargento, cabos de escuadra, soldados y tambores, dos pares de zapatos al año, un par de medias, un sombrero, una camisa y dos corbatas” avalada por este texto la incluyo el primer diccionario académico, el llamado de autoridades, que la definía así: “adorno que se pone alrededor del cuello y pende hasta el pecho. Ordinariamente es de lienzo fino, de diversas hechuras, lo más común es ser lisas, y algunas veces guarnecidas de encajes, o bordadas de oro, seda, plata o hilo” y en la latina, que aquí, forzosamente, más que equivalencia había de ser explicación, se dice: “croaticum coelli amicum ornamentum”

El otro gran diccionario del siglo XVIII, del padre Terreros, cuarenta años más tarde nos la vuelve a explicar en latín.

Lo cierto es que el siglo XIX pasó a ser  signo de distinción burguesa  y exigencia de la etiqueta, sin que haya desaparecido del todo. Obligada en aulas universitarias granadinas, mientras yo la frecuenté setenta años antes lo era incluso en la escuela primaria, cuenta mi paisano Ganivet, al respecto, la siguiente anécdota: “cuando yo iba a la escuela me salí un día sin corbata y por no volver pies atrás, tuve una idea atrevida, vi en medio de la calle una mata de maíz, arranque de ella una hoja y saque de la hoja una tira, con la cual forme una corbata de lazo. Me la puse, sujetándola bien con el chaleco y la chaqueta, que era muy cerrada, y pase el día felizmente, sin que nadie notara la superchería.

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