EL COLISEO DE LOS FLAVIOS

Iniciado en el año 72 y terminado ocho años más tarde, el Coliseo o anfiteatro de los Flavios, fue el mayor de los circos del mundo antiguo, sus grandiosas ruinas se mantienen en pie en el centro de Roma.

Los romanos le llamaron “el Coloso” o “Coloseo” iniciado por Vespasiano, e inaugurado por Tito. Fue terminado por Domiciano. Tiene proporciones gigantescas, 527 metros de perímetro, 188 de largo y 156 de ancho. Se ofrecieron combates de gladiadores y naumaquias, es decir, combates navales, a los más de 100.000 espectadores que tenían cabida en sus gradas.

Para conmemorar el aniversario de la fundación de Roma, los festejos duraron más de 100 días. Varios temblores de tierra no consiguieron destruir el Coliseo, pero gran cantidad de sus piedras sirvieron para construir posteriormente villas y palacios romanos.

                (Fuente Argos.)

EL MAUSOLEO DE ADRIANO.

Para instalar en él su sepultura e igualmente la de sus sucesores, el emperador romano Adriano (76-138) encargó la construcción en Roma de un mausoleo, que hoy recibe el nombre de “Castillo de Santangelo”.

Este emperador, que mandó edificar en Escocia el muro de protección que lleva su nombre, dejó un colosal mausoleo para perpetuar su recuerdo, iniciada en el año 135, esta autentica fortaleza fue edificada sobre su plataforma cuadrada de 84 metros de lado, estabilizada sobre unos pilotes hundidos en el lado derecho  del rio Tiber.

La torre cilíndrica de 65 metros de diámetro y 18 metros de altura, estuvo coronada en otro tiempo por un grupo escultórico con figura de Adriano conduciendo una cuadriga y rodeada de fortificaciones, se convirtió en la Edad Media en una ciudadela con el nombre de Castillo de Santangelo. Fue asimismo cuartel y cárcel, tras haber servido de resistencia a diversos papas. Actualmente es un museo y desde 1277 está conectado con la ciudad del Vaticano, tiene una distancia con la ciudad de 800 metros.

             (Fuente Argos.)