HEINRICH SCHLIEMANN. (ARQUEÓLOGO)

Nació el 6 de Enero de 1822 en Neubukow, Alemania y falleció en Nápoles, Italia, el 26 de Diciembre de 1890. Fue un aficionado de la arqueología que por su condición de millonario, realizó importantes contribuciones a esta ciencia, mediante la realización de excavaciones a sitios históricos. El aporte monetario y práctico de Schliemann fue de provecho para localizar la ciudad de Troya y otros emplazamientos históricos planteados por Homero.

La familia Schliemann era de orígen humilde, cuyo padre era sacerdote de la iglesia protestante. Gracias a las primeras enseñanzas del padre, el chico se interesó por la lectura. Quedó huérfano a los seis años de edad, en la absoluta miseria tras la muerte de este, razón por la cual no pudo realizar estudios formales. Comenzó a realizar trabajos menores en tiendas de la ciudad. Una de las habilidades que acompañó desde pequeño al joven Schliemann fue el de conservar en su memoria datos históricos que leía, y también fue muy hábil para aprender nuevas lenguas, se cree que a los siete años el niño se apasionó por la historia antigua Grecia, por medio de la lectura del libro la historia Universal Jerrer.

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Al parecer, Schliemann había memorizado los datos de la novela homérica La Odisea y era conocedor de la lengua del autor.

Guiado por la lectura de la Ilíada, excavó en la colina de Hissarlik (Turquía) en busca de la mitológica Troya. Allí descubrió las ruinas de varias ciudades, lo cual demostró que Troya fue destruida y reedificada en varias ocasiones.

No era Agamenón y un caballo con sorpresa, es lo que creyó el arqueólogo alemán erróneamente que esta máscara funeraria de oro de un príncipe micénico correspondía a Agamenón. A pesar de todo, este y otros hallazgos de máscaras, recipientes, y diademas…todos de oro, verifican la afirmación homérica de que Micenas era “rica en oro”.

Según cuenta la Ilíada, los griegos, tras asediar durante diez años la ciudad de Troya sin resultado alguno, decidieron utilizar un caballo de madera para engañar y vencer a los troyanos. En Troya (Turquía) existe una réplica del famoso caballo, a cuyo interior se puede acceder por una escalera.

 

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Máscara de Agamenón descubierta en la Acrópolis de Micenas en 1876

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El trabajo científico de Heinrich Schliemann le brindó prestigio, además sirvió para asentar las bases precisas de la ubicación de uno de los hallazgos arqueológicos más representativos de la historia mundial.

En su vida personal, se caso en 1852 con la aristócrata rusa, Ekaterina Lishin, con la que tendría tres hijos. El matrimonio duró, apenas hasta 1869, año en el que por fin se divorciaron, y el 23 de septiembre del mismo año se casó en segundas nupcias con una joven griega de tan sólo 17 años, Sophia Engastromenos (1852-1932), sobrina de un amigo sacerdote a quien había conocido en San Petersburgo, con Sophia tuvo otros dos hijos, a los que puso nombres de personajes homéricos: Andrómaca y Agamenón .

Sophia Schliemann

Fotografía de Sophia  Engastromenos luciendo las joyas del tesoro del Rey de Príamo  

Se hizo banquero, heredó la concesión de un hermano fallecido, esto le hizo incrementar su fortuna, durante esta época donde residió temporalmente en California, enfermó gravemente de tifus, tras restablecerse regreso a Europa.

Sus campañas de excavaciones:

Troya: 1870 a 1890 (en varios periodos) Micenas: 1876, Tirinto: 1876 y 1884 y Orcomeno: 1880.

El estudioso británico Walter Leaf (1852-1927) dijo sobre él: Un hombre que consigue dar a conocer al mundo un problema totalmente nuevo puede dejar confiada la solución definitiva a los que vengan tras de él. 

 

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LA BASíLICA DE SANTA SOFíA.

 

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En Estambul, antigua capital turca a orillas del mar de Mármara, la basílica cristiana de Santa Sofía rivaliza en belleza con su vecina musulmana, la  mezquita Azul.

En el año 324, Constantino escogió esta ciudad como capital del Imperio Romano de Oriente.   Suya fue la iniciativa de hacer construir una gran basílica dedicada a la sabiduría divina (“Haghia Sophia”). El paso del tiempo la dañó gravemente;  su reconstrucción se llevó a cabo en varias etapas.  Tras la conquista turca, en 1453, Santa Sofía se transformó en mezquita, con cuatro alminares, para ser recientemente convertida en museo. Su enorme cúpula mide 31 metros de diámetro , y se eleva sobre la nave central a una altura de 35 metros.  A 500 metros de distancia, la mezquita del sultán Ahmet  levanta su cúpula, flanqueada por seis alminares.  Una maravillosa decoración interior en cerámica  azules le ha valido el sobrenombre de mezquita Azul. 

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