DESCENSO DEL AMAZONAS

Las tropas de Gonzalo de Pizarro, hermano del conquistador de los incas, partió del Perú- es decir, de la costa del Pacífico- franqueó la cordillera de los Andes y alcanzo la selva ecuatorial. Pizarro, confió entonces en uno de sus lugartenientes, Orellana, la tarea de descender el río Napo, que se desliza hacia el Este.

Las planchas de su barco fueron calafeteadas con la savia de una liana de la región, savia que los indios llaman “caucho” así empezó la gran aventura en la selva impenetrable, de la que de improviso podían surgir ya fueran caníbales, ya fueran, ya fueran al menos así al menos lo creyeron los exploradores, guerreras a caballo, semejantes a las antiguas  guerreras Amazonas, en el recuerdo de esta leyenda se encuentra el origen del nombre del río.

En 1541, Orellana, que ya había alcanzado el Marañón, construyó un segundo barco y durante cuatro largos meses, descendió los cuatro mil kilómetros que le condujeron al Océano. Más tarde, encargado por Carlos V de fundar una colonia en la Amazonas, Orellana volvió al río Gigante a cuyas orillas murió en 1560.

Las fuentes del Amazonas, que según las suposiciones se hallaban a 7.025 KM de la desembocadura del río, no fueron descubiertas hasta 1941. Son tales la intensidad y dificultad de la penetración de la cuenca del Amazonas, que aún no se ha completado su exploración.

PUEBLOS Y RAZAS. LOS CRUELES JÍBAROS.(IX)

Al pie de la cordillera de los Andes, en las riberas del Amazonas y en la selva virgen ecuatorial del Ecuador viven los indios jíbaros, celebres por su habilidad en reducir de tamaño las cabezas humanas.

En la inmensa selva amazónica viven algunos pueblos escasamente evolucionados que todavía cazan con arco y disparan con una cerbatana flechas impregnadas con curare. No suelen cultivar la tierra. Los jibaros, uno de estos pueblos, han sido siempre fieros guerreros. Cortan las cabezas de sus enemigos y las convierten en trofeos de guerra.

Extraen de las cabezas todos los huesos y macerándolas en una cocción curtidora, las prensan y desecan por medio de piedras calientes. De esta manera, la cabeza, que conserva los cabellos, queda reducida al tamaño de una naranja. Su poseedor cree que con ella consigue poderes mágicos, el más poderoso es el que logra reducir mayor número de cabezas humanas.