AMUNDSEN.

Roald Amundsen fue un explorador noruego, nacido en Borge (Noruega) en 1872 y murió en el Ártico en 1928. El primer hombre que llego al Polo Sur. Amundsen quería descubrir el paso del noroeste, entre el Atlántico y el Pacifico, en el extremo norte del continente americano.

Ayudado por Nansen , embarcó con seis compañeros en Oslo en junio de 1903 y el 30 de agosto de 1906 arribó al puerto de Nome, en Alaska, después de tres años de sufrimiento inhumanos en las heladas llanuras del Gran Norte, había logrado su objetivo Amundsen se propuso llegar al Polo Sur: el 14 de diciembre de 1911, con temperaturas inferiores a los -50ºC en la ventisca, la bandera noruega fue clavada en el Polo Sur. El explorador desapareció el 18 de junio de 1928, junto con el pasaje del hidroavión Latham, cuando iba a socorrer a la expedición Nobile, perdida en el Ártico.

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ISABEL BARRETO. LA PRIMERA MUJER ALMIRANTE DEL SIGLO XVI

El día 15 de julio de 1595, una expedición formada por cuatro navíos y más de 350 personas partió del puerto El Callao, en el Perú. A bordo de la nave Capitana, comandada por el navegante español Alvaro de Mendaña,  y pese a la oposición frontal de la mayoría de la marinería viajaba un reducido grupo de mujeres.  Entre ellas se encontraba Isabel Barreto , la esposa del capitán, quien seguramente  no pudo pudo imaginar el destino que aquel viaje le tenía reservado.

De Isabel Barreto se sabe poco, antes de esta expedición,  había nacido alrededor de del año 1567 en Pontevedra, seguramente en el seno de una familia noble.   Las distintas fuentes especulan con la identidad de sus progenitores.  Hay quien afirma que su padre fue Francisco Barreto, marinero de origen portugués y gobernador de la india portuguesa mientras otros historiadores creen que podría haber sido Nuño Rodriguez Barreto, el conquistador del Perú.  Lo que sí parece cierto es que siendo aun una niña viajase hasta Perú con su familia quizá como parte del séquito que acompañaba al nuevo virrey de Nueva Castilla Don García Hurtado de Mendoza, y a su esposa Teresa de Castro.

En Perú conocería a su futuro marido, Alvaro de Mendaña, un explorador de origen leonés  que jugaría un destacado papel en la historia de los descubrimientos.  Se cree que estaba al borde de la ruina cuando     contrajo matrimonio con Isabel, y que remontó a partir de este momento.  En lo que concierne a nuestro personaje, el suceso que la catapultaría a la historia, no tendría lugar hasta ese año de 1995, cuando Álvaro de Mendoza decidió o poner en  marcha una nueva expedición para poblar la las islas Salomón, que él mismo  había descubierto algunos años antes.  El viaje por mar agudizó las diferencias existentes entre Isabel, la esposa del capitán y Pedro Fernández de Quirós, uno de los más firmes opositores a la presencia de mujeres en el barco.

Apenas cuatro meses después de zarpar, Álvaro de Mendoza contrajo la malaria.  En su lecho de muerte nombró a su esposa, gobernadora en tierra, y, a su cuñado, Lorenzo Barreto, hermano de Isabel, almirante de la expedición.  El rey Felipe II le había otorgado la capacidad de hacer nombramientos, según dispusiera .  La sorpresa de la tripulación fue mayúscula cuando, a los pocos días, y tras el trágico fallecimiento de Lorenzo, Isabel se convirtiera en la única persona al mando, tanto en el mar, como con posterioridad en la tierra, ño que l convertirá en Almirante, Adelantada del mar Océano, título que por primera vez en la historia lo ostentaba una mujer .

“Fue la mujer almirante en la historia de España en tiempos de Felipe II”, escribía la autora Cristina Morató en su libro “Viajeras intrépidas y Aventureras” –una mujer valiente y de armas tomar  a la altura de Magallanes y Orellana”-No debió ser fácil hacerse con el mando de la expedición “La situación en la que se encontraba la tripulación era deplorable,apenas había agua ni comida, la mayoría estaban enfermos y no pasaba un día sin que se echara al mar tres o cuatro cadáveres – advierte la escritora.

Su primera prueba de fuego tuvo lugar en el puerto de Paita, en Perú, del que la expedición tuvo que escapar a toda prisa a consecuencia de una rebelión de los indígenas, que deseaban vengar la muerte de su caudillo, Malope, muerto a manos de os españoles. Tras una accidentada travesía, Isabel arribó al puerto de Manila, en las Islas Filipinas, en febrero del año siguiente. Ese mismo año contraería de nuevo matrimonio con Fernando de Castro, con el que emprendió una nueva expedición rumbo a México y a Argentina.

Algunos historiadores cifran su fallecimiento en 1610 y otros en 1612. Unos afirman que se encuentra enterrada en Castrovirreyna, y otros que regresó a Galicia. Lo que si parece claro es que trató de reclamar los derechos que le correspondían como gobernadora de las Islas Salomón, las islas que había descubierto su marido y que había puesto bajo su mando. Sin embargo, su eterno amigo a bordo, Quirós se le había adelantado, logrando del rey Felipe II, una real cédula que le daba derecho a cristianizar las Islas Salomón, anulando así el título que Isabel había recibido de su primer marido.

Tachada por muchos de déspota y dominante, parece que no le temblaba el pulso al ordenar la ejecución de cualquier miembro de la tripulación que pusiera en duda su poder. La historia le retrata como cruel y caprichosa, y hay constancia de los ahorcamientos que mandó llevar a cabo a bordo en aplicación de su estricto sentido de la Justicia. En su libro, Cristina Morato, la define, sin embargo, como una mujer culta, que tuvo que abrirse camino, sobre la marcha en el duro mundo de la navegación, dominado por los hombres, “Su esposo antes de morir la nombró Adelantada y Gobernadora porque no dudaba de sus capacidades”, afirma Morató.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POSTALES DE LA GUERRA

Lo que ocurrió en España el 18 de julio de 1936 se denominó ALZAMIENTO NACIONAL. En aquel entonces contaba 10 años; por tanto, tengo un vago recuerdo de aquel acontecimiento, sobre todo porque Sevilla no sufrió muchos días al que fue sometida. Y yo, naturalmente, hubo de pasar vario años para comprender lo que ocurrió de 1936-1939. Y lo que más me llamó la atención fue el título de una obra de Nicolás Salas –SEVILLA FUE LA CLAVE – aportando datos  para que yo entendiera lo sucedido.

Para ilustrar esta entrada me valgo de tarjetas postales de 1938.

              TARJETA POSTAL SERVICIO HOSPITALES 1938

TARJETA POSTAL ZONA REPUBLICANA. JOSÉ DÍAZ

TARJETA POSTAL ZONA REPUBLICANA DOLORES IBARRURI

BALBOA.

 

Vasco Núñez de Balboa. Pionero y conquistador español, nacido en Jerez (España) en 1475, murió en Panamá en 1517. Atravesó el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacifico.

Balboa, que era un hombre valiente, pero cargado de deudas, decidió salir secretamente de la isla de Haití, a bordo de un barco que se  dirigía a América del Sur.

Desembarco en Darién, en Panamá y pronto llego a ser jefe y alma de esta colonia, tras haber destituido al antiguo gobernador español, este se apoyo en la ley para vengarse y Balboa para evitar ser detenido, huyó hacia el oeste, atravesó el istmo americano después de infinitas dificultades y finalmente, avisto el misterioso océano del cual hablaban las leyendas locales. Vasco Núñez de Balboa fue nombrado “almirante de los mares del sur”, mas tarde rebautizados con el nombre de océano Pacifico.

FUENTE: ENCICLOPEDIA ARGOS

EXPOSICIÓN  FLOTANTE  EN EL “BUQUE CIUDAD DE TOLEDO”.

La Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques S.A., fue fundada en Bilbao el 3 de abril de 1900. Tras adquirir y reformar unos antiguos diques secos de la ría bilbaína y construir otros nuevos, adquirió los talleres Viuda de Cortina, Vidaurrázaga y en el taller de la Troca.

Durante la Primera Guerra Mundial, la compañía Euskalduna experimento un fuerte crecimiento, terminándose en 1918 los nuevos talleres de fundición y forja. Posteriormente amplio su actividad al material ferroviario. Poseyó tres factorías: astilleros en Olaveaga (Bilbao), talleres de fundición de acero en Asua (Bilbao) y material ferroviario en Villaverde (Madrid), así como algunas empresas filiales (S.A. Juliana, constructora Gijonesa). En 1968 se fusiono con la Sociedad Española de Construcción Naval, desapareciendo en 1984 como consecuencia de los procesos de reconversión naval llevados a cabo en la época. En el solar dejado por una, sus instalaciones se levantan actualmente el Auditorio y Palacio de Congresos de Bilbao.

El Buque “Ciudad de Toledo” fue construido en el año 1956 en los astilleros de Euskalduna. De ahí que lo consideremos (utilizando un criterio un tanto laxo) como un buque “vasco”.

A lo largo de los años 40 y 50 del siglo XIX fueron botados nueve buques gemelos (tipo Monasterio) aunque cada uno de ellos tuvo su personalidad propia y diferencias más o menos acusadas con sus hermanos en función del trafico al que fueron dirigidos. Teóricamente fueron concebidos como barcos mixtos de carga y pasaje.

Propiedad de la Compañía Transmediterránea, el  “Ciudad de Toledo” tenía una eslora de  148 metros y manga de 19 metros, siendo su desplazamiento de 14.550 Toneladas. Era capaz de surcar las aguas a una velocidad de 17,5 nudos.

El inicio de su andadura marinera fue curioso, pues albergo en sus bodegas una exposición de productos que fabricaba España, con objeto de que fueran conocidos en otros países de cara a su eventual exportación. La celebración de tal exposición fue la que propicio la emisión del sello.

El buque partió de Bilbao, visitando San Sebastián, Lisboa, Canarias, Buenos Aires; Montevideo, Brasil, Barranquilla, Centroamérica, Nueva Orleans (USA), Las Antillas, Casablanca, Tánger, y diversos puertos españoles del Mediterráneo. En total visito 33 puertos de 16 países. Fue desguazado en 1978.

 

CÓRDOBA EN LAS LETRAS (I)

Los que me siguen recordarán que en más de una ocasión me he referido a mi vinculación con la citada ciudad andaluza.  Y en esta ocasión recurro al libro de lectura que utilicé durante la enseñanza primaria (1937: ESPAÑA, MI PATRIA, de José Dalmau Carles . En él puedo leer lo siguiente:

El antiguo reino de Córdoba abarca, más o menos, el territorio que hoy constituye la provincia de su nombre  cuyos habitantes gozan de clima benigno, atmósfera pura y cielo despejado, donde se retrata la alegría de esta zona meridional en cuyo espíritu cristaliza la jovialidades  de la vida.

Si queremos indagar valiéndonos de INTERNET nos encontramos estos titulares:

“Veinte siglos de literatura de la Córdoba española”.

“Córdoba en la literatura viajera del XIX”.

“La ruta de la Córdoba literaria”

“Poemas populares de Marcos Rafael Blanco Belmonte”

“Luís de Góngora – Córdoba desde mi cámara”.

Suelo coleccionar los trabajos de ABC que me interesan,  y para ofrecerles la entrada de hoy cojo el tomo 4 de mi pequeña hemeroteca.  Ahí encuentro una página que comienza así:  CÓRDOBA 2016. LA GRAN OPORTUNIDAD.  CÓRDOBA EN LAS LETRAS.

 

 

GUERRA FILIPINO-ESTADOUNIDENSE. Primera guerra de liberación  nacional del siglo XX.

Los sellos que nos preside son de una emisión de 1933. Nos muestra la siguiente leyenda: Islas  Filipinas Correo aéreo – Estados Unidos de América. Desde el 4 de febrero hasta el 16 de abril de 1902.

 Después de lo  dicho en el prefacio hay que añadir que aquello fue un conflicto bélico acaecido en Filipinas y el Ejército de los Estados Unidos de América desde el 4 de febrero de 1899 hasta el 16 de abril de 1902.

El conflicto es conocido también como la insurrección filipina.  Este nombre que históricamente es el más usado comúnmente en Estados Unidos, por los filipinos y un número considerable de historiadores estadounidenses se refiere a estas hostilidades como la guerra filipino-estadounidense, y en 1999 la Biblioteca del Congreso estadounidense reclasificó sus referencias para usar este testimonio.

           FILIPINOS MUERTOS EN EL PRIMER DÍA DE LA GUERRA

El gobierno estadounidense había asegurado a los rebeldes filipinos  que su único interés residía en derrotar a España y, de paso, ayudar a los filipinos a conseguir la independencia. El presidente estadounidense Mckinley había declarado públicamente que la anexión de las Filipinas, “había sido , de acuerdo a nuestro código moral, una agresión criminal” Pero tras la derrotas de España a causa de la guerra hispano-estadounidense, los Estados Unidos se volvieron contra los filipinos quienes les habian proporcionado ayuda militar en  información logística, y se apoderaron de las Filipinas convirtiéndola en colonia estadounidense .

En diciembre de 1898, Estados Unidos adquirió las Filipinas y otros territorios de España por  la suma de 20 millones de dólares estadounidenses, mediante el Tratado de París. Sin embargo, los filipinos , que ya habían declarado la independencia el 12 de junio de ese año se opusieron a los términos del tratado.  El 14 de agosto, una tropa formada por 11.000 soldados fue enviada a ocupar las islas. El 1 de enero de 1899,  Emiliano Aguinaldo fue declarado primer presidente. Más tarde organizó un congreso en Malolos, Bulacán para redactar una constitución.

El 28 de marzo de 1901 fue capturado por fuerzas de Los Estados Unidos.  La lucha de guerrillas continuó: el 5 de septiembre de 1903 fue ocupada Simeón Ola.

En septiembre de 1901, 34 soldados estadounidenses murieron en una acción de la resistencia nacionalista cerca de la ciudad Balangiga.  La población de la ciudad fue masacrada un mes después en una operación de represalia del ejército estadounidense.

El historiador estadounidense Paul A. Kramer señala que el comportamiento de los soldados estadounidenses provocó la indignación de los antiimperialistas, quienes abiertamente denunciaron la quema de las iglesias, la profanación de cementerios y la ejecución de prisioneros. Los estadounidenses practicaban la tortura  llamada “curas de agua”, en la que obligaban al prisionero a ingerir mucha cantidad de líquido, lo que provocaba en muchas veces la muerte por colapso.

FOTOGRAFÍA DE FINALES DEL SIGLO XIX CON     KATIPUNEROS FILIPINOS

Tras la derrota, Filipinas se convirtió en una colonia de Estados Unidos, que impulsó su cultura e idioma en las islas. Finalmente el 4 de julio de 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos concedió a Filipinas una independencia más nominal que real.  

INFAME ORDEN DEL GENERAL SMITH “MATAD A LOS MAYORES DE DIEZ”